PRIMERA PARTE

MAGMAR





















Capítulo 1

El sujeto de pruebas



#2086

No había ni un solo rastro de comida en el basurero. Llevaba días buscando, sin suerte. Si esto seguia así, no tardaría en estirar la pata. Salvaic se sentó en una roca, sin ánimos. La zona de chatarra no era el lugar más acogedor del mundo, pero era el único lugar en el que podía dormir sin que lo echaran. A eso le llamaba hogar. A un montón de basura. Salvaic contemplo el cielo, pensando en cuántos días le restaban de vida. Ya casi no podía usar magt. Se sentía demasiado débil para intentar robar. Si lo intentaba, seguro recibía una paliza. Deambulaba solo por el mundo, no conocía su edad y no tenía familia. Ni siquiera conocía su nombre a ciencia cierta. Sabía que se llamaba Salva, porque tenía vagos recuerdos de su madre llamándolo así. Pero la “ic” de su nombre era un misterio. Había deducido que podría haber sido una abreviación de su apellido, por lo que a la hora de registrarse en La Discordia, había ingresado su nombre como Salvaic. Le habían asignado el número #2086, y lo habían echado a la calle. 


Salvaic divisó una manzana que debía de llevar varios días en descomposición. Le tentaba la idea de comérsela, pero aquello sólo serviría para acelerar su muerte. Pensó en la poca cantidad de vold que le quedaba. Con un poco de suerte, podría atacar a otro humano en peores condiciones, o incluso cazar alguna alimaña. Al no haber ingerido alimento por casi cuatro días, su cuerpo se había sentido tan débil que su vold había ido disminuyendo cada vez más. 


Estaba pensando seriamente en la posibilidad de acabar con su sufrimiento ahí mismo, “De todos modos nadie lamentara mi perdida” pensó. Pero entonces, escucho voces. Se escondió detrás de una gran pila de chatarra, y se asomo para ver mejor. “Dos hombres. Desarmados. Podría acabar con ellos seguro. ¿Podría acabar con ellos?” sus pensamientos invadian su mente con rapidez. ¿Qué debería hacer? ¿Atacarlos? ¿Matarlos y robar su comida? ¿Tenían siquiera comida o acaso eran almas perdidas como él? Los observo mejor. El de la izquierda tenía piel verde y escamosa con unos inquietantes ojos amarillos. Cabello negro suelto y algo que parecian ser pequeñas aletas en el lugar donde deberia haber orejas. El de la derecha era más alto, con expresión seria y un bigote bastante notorio. Su piel era pálida como la porcelana. Ambos hombres llevaban la misma vestimenta: un manto con símbolos que Salvaic no lograba llegar a ver correctamente. El hombre de la derecha parecía más fuerte, así que decidió que atacar al de la izquierda era la elección más favorable. 


En un acto impulsivo, Salvaic salió de su escondite corriendo en dirección a los hombres. Usando todo el vold que le quedaba, activo su magt de oscuridad. Noto como las llamas oscuras recorrían su cuerpo, y luego las vio siendo expulsadas hacia el hombre de la izquierda. “Llamas del infierno”. Era la técnica más débil que poseía, pero en su condición actual era incapaz de hacer nada más. La bola de fuego negro estuvo a punto de impactar en el hombre de la izquierda, pero el de la derecha con un simple movimiento del brazo disipo las llamas. Estaba perdido. Salvaic había gastado sus últimas fuerzas en ese ataque, y el hombre lo había destruido como si nada. Vio cómo el hombre adoptó una posición ofensiva, y Salvaic instintivamente se preparó para el ataque. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, el hombre ya estaba detrás suyo. Salvaic se volteo justo cuando el puño del hombre hizo contacto con su cara. 


Salvaic, caído en el suelo, sintió que toda su mandíbula había sido destrozada por ese golpe. “Me van a matar” pensó “Me van a matar seguro”. El hombre verde y escamoso, que hasta entonces había permanecido inmovil, se acercó. “Es mi fin. Me va a matar”. El hombre se agacho frente a él, lo miró a los ojos, y dijo: “¿Te gustaría unirte a mi facción?” 



#9264

Sancho no daba crédito a sus oídos. ¿No pretendía hacerlo miembro de La Chatarrera, o si? Sancho meneo la cabeza en signo de descontento. ¿Acaso 31 se había vuelto loco? Miro al sujeto abatido en el suelo, aun sin creerse la propuesta de 31. Estaban de regreso a la base después de una infructuosa misión de reclutamiento, cuando de repente este sujeto los había atacado. ¿Por qué 31 pretendía hacerlo miembro de la facción? Seguramente era un ladrón o un asesino, no podían confiar en él. Sancho lo analizo. Tenia unos ojos negros como el hollin y una mirada perdida. Su piel era blanca como la sal, y tenia unos pequeños cuernos blancos que le sobresalian del cabello negro. El sujeto estaba muy delgado. Probablemente llevaba días sin comer. 


-¿Y, lo harás? ¿Unirte a mi facción?-pregunto nuevamente 31. 


-Ehm… Estoy algo confundido-respondió el sujeto con nerviosismo-No entiendo muy bien qué está pasando. 


-Pues mi compañero Sancho y yo salimos de viaje para reclutar más miembros para nuestra facción-explicó 31 con entusiasmo-Sin embargo, todos nos rechazaron. ¿Quién quisiera unirse a una fracción pequeña de 8 miembros? Por eso, se me ocurrió… ¡Que tú serías ideal para unirte a nuestra facción! ¡Tu magt de oscuridad es sorprendente! 


Sancho observó al sujeto, confundido. 


-Pero intenté matarlos, yo… 


-Bah, no te preocupes por eso-dijo 31, alegre-En tus condiciones no habrías matado ni a una mosca. 


Sancho noto que el sujeto endureció sus facciones, molesto. Sin embargo, se puso de pie y habló con calma. 


-De acuerdo, me unire a ustedes. 


-¡Estupendo!-grito 31 dando un pequeño saltito-¡Vamos a la base, entonces! 


Sancho, que hasta entonces había dejado hablar respetuosamente a 31, no pudo contenerse. 


-¿El? ¿Acaso estás loco? ¡Trato de matarnos, no es de fiar! 


-Relájate, Sancho-dijo 31 poniéndole una mano en el hombro-Si no reclutamos más miembros, nos hundiremos en el olvido. 


Sancho apretó los dientes enojado, pero sabía que 31 tenía la razón. Suspiro, y le dio unas palmaditas al sujeto. 


-Felicidades, ahora eres parte de La Chatarrera. Esperamos que seas leal y  bla bla bla-Sancho se sentó en una roca cercana esperando que 31 haga las formalidades. 


-Entonces… ¿Su facción se llama “La Chatarrera”?-pregunto el sujeto, incrédulo. 


-Asi es-respondio 31 sacando un pequeño cuaderno y un lápiz-¿Nos podrías decir tu nombre? 


-Para el carro, ni siquiera se como se llaman-el sujeto parecía ser una persona desconfiada. 


-El es Sancho, ya sabes, el que te golpeó en la cara-dijo 31 con una mirada divertida. 


-Cómo olvidarlo…-el sujeto lo fulmino con la mirada. 


-Te golpeé en la cara-dijo Sancho-Pero hey, las risas no faltaron. 


Sancho se iba a divertir mucho con ese sujeto cuando llegaran a la base. 

-En realidad yo no tengo nombre-explicó 31-Era un sujeto de pruebas en un laboratorio. Me llamaban “Sujeto 31”, pero puedes llamarme simplemente 31. 


Sancho observó como 31 miraba al sujeto pacientemente. 


-Yo me llamo Salvaic-dijo por fin-Encantado de conocerlos. 


Acto seguido, se desmayó. 




#7952

-Odio esto-dijo Sancho mientras llevaba cargado en la espalda a Salvaic. 


31 los observo divertido. Se había sentido muy mal al no encontrar ningún miembro, pero por fortuna no llegarian a la base con las manos vacías. Cuando llegaran, se aseguraría de darle comida a Salvaic. No parecía que fuese a aguantar mucho más sin probar bocado, y no le apetecía que su nuevo miembro muriera de esa manera tan lamentable. Ya tenía todo planeado, le asignaria un cuarto en la base y le daría el manto de la facción. Le presentaría a los miembros, y tendrian una reunión general en la sala de reuniones generales. 


-Tranquilo, Sancho. Llegaremos antes de lo que canta un pez. 


-Los peces no cantan.


-Con más razón llegaremos antes. 


Sancho suspiro y apuro el paso hacia la base. 31 lo miró con aprobación. Sancho siempre había demostrado tener excelentes capacidades físicas, por lo que llevar a Salvaic en la espalda no suponía un problema. Sin embargo, tanto esfuerzo podía cansar incluso al mejor de los mejores, por lo que decidió que se tomarian un breve descanso. 


-Sancho, paremos aquí un momento.


Sancho asintió y dejó a Salvaic (de una manera no muy cuidadosa) en el suelo. Habían dejado ya la zona de chatarra, y quedaba un kilómetro por llegar a su base. 


-No me convence este tipo-dijo Sancho alfin-No me parece buena idea que sea parte de La Chatarrera. 


-Ya te he dicho que te relajes. Salvaic no me parece un tipo con malas intenciones. Probablemente sólo nos atacó porque tenía hambre. 


-Pero…


-Y si nos causa problemas…-31 paso su dedo índice por el cuello. 


Aquello pareció calmar a Sancho, porque ya no reclamo más. 31 confiaba en Sancho más que en cualquier otra persona. Sabía que siempre lo protegería. Era, probablemente, el miembro más leal de La Chatarrera. Incluso más leal que él mismo. 


31 se puso de pie. No podían descansar tanto tiempo, debían llegar antes del anochecer. Sancho se puso de pie a regañadientes. Volvió a cargar a Salvaic y continuaron su recorrido. 


-Ya queda poco, Sancho-dijo 31-No aminores la marcha. 


Sancho obedeció y aceleró el paso. La base de La Chatarrera antes había sido alguna especie de fortaleza, que servía perfectamente como base para una facción. Además, se veía intimidante, algo que a 31 le parecía genial. 


Después de unos minutos, un enorme castillo emergió ante ellos. Cuarenta metros de castillo. Habían llegado. A la base de la facción. A la base de La Chatarrera.