Capítulo 2
La facción
#2086
Cuando Salvaic despertó, no podía creer lo que veía. Una inmensa fortaleza yacia delante de él. La observo durante unos instantes. Una enorme edificación que debía tener cientos de años al lado de un acantilado. No le pareció el lugar más adecuado para una fortaleza.
-Miren quien despertó al fin-31 lo observaba frente a la puerta del castillo mientras Sancho lo quitaba de su espalda.
-Entonces… ¿Esta es la base?-Salvaic aun no podía creer lo que estaba pasando. Todo le parecía tan irreal. Había estado a punto de sucumbir ante el hambre, y ahora iba a ser parte de una facción.
-En efecto-31 toco la puerta del castillo con avidez-Ya te presentaré a los miembros, aunque primero debes comer.
Salvaic noto que le rugía el estómago. Se esforzó por mantenerse de pie a pesar de querer rendirse ante la muerte ahí mismo. Iba a darle las gracias a 31, cuando la puerta se abrió. Quien abría era un hombre común y corriente. Piel blanca, cabello corto, y debajo del manto de la facción llevaba lo que parecía ser una vieja camiseta de fútbol, deporte que había desaparecido años atrás. La camiseta procedía de un país ahora inexistente, llamado Argentina.
-Por fin vuelven. Y veo que traen una cara nueva-dijo el hombre, observándolos.
-Así es-dijo 31 mientras entraba a la base-Salvaic necesita comer, asi que por favor encárgate de eso rapido.
El hombre salió corriendo, probablemente en busca de comida. Salvaic observó el interior. Había un amplio recibidor: dos sillones con apariencia bastante cómoda, una mesa con restos de comida, incluso había un pequeño televisor. El suelo de ladrillo no era lo más cómodo del mundo, pero significaba un gran avance respecto a su antiguo hogar.
-Ponte cómodo-dijo Sancho mientras subía unas escaleras que llevaban al segundo piso-Yo voy a descansar.
-¡Recuerda que tenemos reunión general en dos horas!-le avisó 31.
Sancho solo masculló un gemido y se perdió de vista. Salvaic se sentó en un sillón, incómodo. 31 se sentó a su costado, algo que no ayudó a aliviar su incomodidad.
-¿Y bien? ¿Qué te parece?-le pregunto 31-Nuestra base.
-Bastante grande-respondió Salvaic-Y hay un acantilado.
-Se que no parece muy seguro, pero nadie se ha caído por ahí-le dijo 31 con una sonrisa-De momento.
Salvaic intentó que su risa resultara lo más natural posible, pero no lo logró. No le gustaba ese sitio. Y no confiaba en esas personas. En eso, el mismo hombre que les abrió regreso con un gran plato de comida. Salvaic sintió que le caía la baba. En el plato habían pescados, filetes de pollo, sandwiches y otro tipo de comida que Salvaic jamas habia visto. Se apresuró a comer todo lo que pudo: se embuto dos sandwiches y con la mano cogió el trozo de pollo más grande. 31 se metio un pescado a la boca con extraña delicadeza. Salvaic noto como su cuerpo ganaba fuerzas, y como su vold crecía otra vez. Una vez hubo saciado el hambre, agarró la jarra de agua que había en el plato y se la bebió toda. Cuando terminó, se echó rendido en el suelo. No había comido así de bien en su vida. Quizá unirse a esa facción no había sido mala idea después de todo.
-¿Estaba rica la comida?-le preguntó 31.
-Deliciosa-respondió Salvaic-Muchas gracias.
-No hay de que. Ahora, déjame llevarte a tu habitación.
31 le hizo un gesto para que se levantara, y Salvaic obedeció. Subieron las mismas escaleras por las que Sancho había subido hace un rato, y vieron el segundo piso. Consistia en una sala de estar con 3 puertas. Salvaic iba a avanzar por ahí, pero 31 lo detuvo.
-Tu habitacion esta un piso más arriba. Sígueme-subieron por otra escalera igual a la anterior en dirección al tercer piso.
El tercer piso no era ni de lejos tan glamuroso como el anterior, tan solo era un pasillo estrecho con cinco puertas a cada lado. 31 lo guió hasta la última puerta de la derecha, y entonces la puerta anterior a esa se abrió estrepitosamente. Para su gran sorpresa, un cocodrilo con gafas de sol apoyado en dos patas salía de aquella puerta.
-Vaya, vaya, vaya. ¿A quien tenemos aqui?-el cocodrilo se le acerco y paso una garra por el cuello de Salvaic-¿Como debería comerte? ¿Debería degollarte o ponerte al fuego? ¿Quizá debería probarte bocado por bocado? Si, eso es. Primero iré por tus piernas y luego por tus brazos. Me pregunto qué sabor tendrás…
Salvaic noto que palidecía, pero 31 lo tranquilizó.
-No te preocupes, Salvaic. Zeelp casi nunca asesina a los nuevos miembros.
Aquello no lo calmo en lo mas minimo. El cocodrilo, que al parecer se llamaba Zeelp, resoplo y cruzo el pasillo en direccion a las escaleras.
-¡Tenemos reunion general en 2 horas!-le grito 31-¡Avisa a los demas!
Zeelp hizo caso omiso y bajo las escaleras. Salvaic suspiro aliviado y se apoyo contra la pared. 31 le entrego las llaves de su cuarto.
-Quinta puerta a la derecha. Procura descansar bien, ponte comodo y alistate un poco. No olvides que tenemos reunion general en dos horas-tras decir esto, 31 hizo un gesto de despedida con la mano y cruzo el pasillo de vuelta al recibidor.
Salvaic se había quedado solo. Miro las llaves que le habia entregado 31. Eran tres, y tenían algo grabado en ellas. Una decia “cuarto”, otra “baño” y la última “casillero personal”. Eligio la que decia “cuarto” y abrio la puerta. Contuvo el aliento mientras entraba a su cuarto. Cerro la puerta y se permitio contemplar lo que iba a ser su nuevo hogar. No era una habitacion muy grande, pero era lo justo para vivir. Habia una puerta en la pared de la izquierda, que debia de ser el baño. Al costado de la puerta habia una pequeña cama blanca. En la cama había una almohada, nada de sábanas. La habitación tenía una pequeña ventana cuadrada al fondo del cuarto. A la derecha del cuarto había un casillero con candado y un pequeño closet de ropa. Salvaic no tenía pertenencias, por lo que no sintió la necesidad de abrir el casillero. En el closet había ropa limpia (gris) y el manto de la facción. Salvaic lo contempló bien: decía en letras grandes “La Chatarrera” y tenía varios símbolos que desconocía. El manto era negro, y antes de ponerselo, Salvaic decidio que debia cambiarse de ropa.
Se sorprendio al descubrir que el baño tenia espejo, donde pudo contemplarse a si mismo. Llevaba harapos como ropa: toda sucia y rota. Se la quito rapidamente y decidio dejarla tirada en el baño para botarla despues. Se puso la ropa del closet, con la que se sentia muy estupido al estar vestido con un solo color. Finalmente, se puso el manto de su nueva faccion y se volvio a mirar al espejo. Su vida habia dado un giro de 360 grados. Aquel chico hambriento a punto de perecer habia desaparecido. Ahora tenia una nueva vida. Se permitio esbozar una leve sonrisa, y al echarse en su cama, reparo en lo cansado que estaba. Tenia una reunion general en dos horas. No sabia ni siquiera donde seria la reunion. Quiza no fuera buena idea dormir ahora. Sin embargo, le pesaban los parpados, y sin poder contenerse mas, se durmio.
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Sancho se levantó con pesar. No le había dado tiempo a destender su cama, se había quedado rendido en el acto. Salió un rato al balcón de su cuarto para sentir el aire de la noche fresca. Acto seguido, entró a su baño. Decidió tomar una ducha rápida para despertar completamente. Después, se lavó la cara y los dientes. Se peino el poco cabello negro que le quedaba y se corto un poco el bigote. Se puso ropa suelta: Un polo blanco simple y un comodo pantalon negro. Decidió que iría a la reunión en medias para mayor comodidad. Salió de su cuarto, echó llave y caminó por la sala de estar. Supuso que 31 ya se encontraba en la sala de reuniones generales, que básicamente era un piso bajo el suelo del castillo.
Descendio por las escaleras, cruzó el recibidor en dirección a la cocina, justo al lado había unas escaleras que llevaban al piso en el subsuelo. Bajo por ahí, y abajo se encontró con un largo pasadizo con una vistosa puerta al final. Abrió la puerta, donde escucho muchas voces y cuchicheos. Cuando entro, todo el mundo se giró rápidamente. Sin embargo, cuando lo vieron perdieron el interés. “Estarán esperando al nuevo miembro” pensó. El anfiteatro tenía capacidad para cien personas, pero de momento solo habian ocho personas en aquella sala. Sancho no veía a Salvaic por ningún lado. “Se habrá dormido” pensó con molestia “Será mejor que se apure, por que esta reunión es por el”.
-Al fin llegas, Sancho-lo saludó 31-¿Sabes algo de Salvaic?
-Se lo podría haber comido Zeelp y a mi me daría igual-31 lo fulmino con la mirada-No se donde esta.
Sancho tomó asiento en la segunda fila de la sala (habían 4 filas, con 25 asientos cada una) al costado de Zeelp.
-¿Dónde se ha metido el nuevo?-pregunto Zeelp, enfadado-Si no viene pronto te juro que lo matare.
En eso, un agitado Salvaic hizo acto de presencia en la sala. Todos lo observaron en silencio mientras él se disculpaba por haber llegado tarde.
-Lo siento mucho. Es que no sabía cómo llegar.
-No pasa nada-le dijo 31-Toma asiento. Ya vamos a empezar.
Sancho vio cómo Salvaic iba a sentarse en la primera fila. 31 subió al escenario.
-Muy bien, Salvaic. Lo primero: conocer las reglas-31 sacó un trozo de papel arrugado de su bolsillo y leyó en voz alta:
Usar el sentido común.
No entrar a habitaciones de otros miembros.
No matar a otro miembro.
Respetar al alto mando.
Prohibido destruir la base o parte de ella.
Usar correctamente los servicios higiénicos.
Ser leal.
Sancho vio como Zeelp bostezaba a su costado. Salvaic parecía estar haciendo notas mentales sobre las reglas. Sancho ya había oído las reglas 8 veces, por lo que se las sabía de memoria.
-Espero que lo tengas todo apuntado-le dijo alegremente 31-¡Ahora, conocerás a tus compañeros!
“Esa ropa toda gris se ve muy estúpida” pensó Sancho “Parece como si todo en él fuera monocromático”.
-De momento en el alto mando somos tres-explico 31-Sancho, Luisito y yo.
Sancho observó con diversión como Salvaic volteaba la cabeza para ver a los miembros.
-¿Quisieras subir al escenario un momento, por favor?-Sancho se dio cuenta de que 31 lo incitaba a subir al escenario, para presentarse.
Con pesar, Sancho se levantó de su asiento y subió al escenario.
-El es Sancho-dijo 31 entre risas-Aunque a él ya lo conoces, je je.
Sancho y Salvaic intercambiaron miradas de molestia.
-Puede que parezca increíble, pero Sancho de hecho tiene muy bajo vold-dijo 31 mientras Salvaic ponía una mirada de desconcierto-Pero eso no quita que sea fuerte, es muy fuerte. Ya que es incapaz de usar magt, el destino decidió bendecirlo con extraordinarias capacidades físicas. Fuerza, velocidad, resistencia, durabilidad, esas cosas.
Salvaic pareció tomarlo en cuenta. Sancho siempre era subestimado al no poseer la habilidad de usar magt. Pero eso le daba ventaja a la hora de pelear. Nadie se esperaba la fuerza que él tenía. Muchos lo habían averiguado ya, y Salvaic sería el siguiente en averiguarlo.
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Aquello había tomado por sorpresa a Salvaic. Con que Sancho no podía usar magt. Era evidente que si ambos se enfrentaran, Sancho no podría ganar a base de fuerza bruta y velocidad. Eso lo relajo. Había tomado a Sancho como un adversario en su nueva facción, pero no había de qué preocuparse. No se explicaba como alguien así había llegado a ser parte del alto mando, pero alguna razón tendría 31.
-Dato curioso: él fue el primer miembro de mi facción-dijo 31-No entraré en detalles, pero le debo mucho a Sancho. Confío plenamente en él, y ustedes también deberían.
Así que 31 y Sancho tenían una relación especial. ¿Amistad, quizá? No, imposible. En el mundo de las facciones hacer amigos estaba descartado. Uno se unía a facciones para llegar a la cima del mundo. Para ser fuerte.
-Muchas gracias Sancho, ya puedes sentarte-Sancho se dirigió a su asiento-Ahora que suba Luisito, por favor.
El mismo hombre que les había abierto la puerta y que había traído la comida subia ahora al escenario. Con su inconfundible camiseta de fútbol de Argentina, Luisito esbozaba la más radiante de las sonrisas.
-El tercer miembro del alto mando yace frente a mí-dijo con voz solemne 31.
Luisito sonrió a Salvaic al verlo. Sin duda aquel tipo le caía mucho mejor que Sancho.
-Su magt tiene tan solo tres técnicas, pero son bien destructivas-explicó 31.
-No quiero entrar en detalles para no arruinarle la sorpresa a Salvaic-dijo Luisito con voz alegre-Solo diré que uso magt de plasma.
Luisito guiñó el ojo y bajó del escenario. Esta vez se sentó al lado de Salvaic, cosa que no le molestó en lo absoluto.
-Ahora pasemos con otro de los miembros más antiguos de La chatarrera: Que suba Román al escenario.
Un individuo con cuerpo de humano y cabeza de calamar subió al escenario. Se veía raro en todos los aspectos; una cabeza casi igual de grande que su cuerpo, y para colmo de color amarillo. En la parte de humano se veía normal, pero Salvaic no podía evitar mirarlo de manera extraña.
-El es Roman-le susurro Luisito-Es un buen tipo, te caerá bien.
-Si tu lo dices…
-Roman usa un tipo de magt muy especial-dijo 31 mientras Roman se paraba orgulloso-Usa magt de invocación. En teoría puede invocar cualquier cosa, pero Roman de momento solo sabe invocar primates.
Roman dio un puñetazo al aire, del cual un mono ardilla salió disparado. El pobre animal impactó contra una de las paredes de la sala, rompiendola un poco. El macaco desapareció en una nube de humo después de impactar.
“Qué habilidad tan curiosa” pensó Salvaic “Sin duda Roman es raro en todos los aspectos”.
Roman parecía bastante orgulloso por haber expulsado aquel macaco de su puño.
-Roman es un hombre de pocas palabras-explicó 31-Pero te caerá bien si lo conoces a fondo.
Roman bajó del escenario alegremente.
-Sancho me contó que 31 y Roman escaparon juntos del mismo laboratorio-le susurro otra vez Luisito-De ahí sus apariencias.
-Ahora que suba Valen, por favor-dijo 31. Sin embargo, una voz lo interrumpió.
-¡El se va a demorar mucho, dejame ir a mi primero!-un chico lleno de energía levantaba la mano con impaciencia. El chico, que estaba dos filas atrás de Salvaic y Luisito, se había puesto de pie con una gran sonrisa.
-Pero…-empezó a decir 31, pero el chico ya estaba subido en el escenario-Que mas da. Él es…
-¡Déjame presentarme a mí!-exclamó el chico alegremente-¡Me he presentado 6 veces ya, y jamás me canso! ¡Me llamo Ramr!
Salvaic analizó muy bien a Ramr. Su piel no era excesivamente blanca, pero tampoco era oscura. Su cabello estaba completamente despeinado y tenía un curioso color verde. Llevaba una especie de lentes de sol rosados, aunque sus lentes de sol eran más grandes que los de Zeelp. Se fijó que tenía un pequeño colmillo entre sus dientes, lo que le pareció gracioso. Debajo del manto de la faccion llevaba una chaqueta verde y unos pantalones cortos de color gris.
-Tiene mucha energía-le dijo Luisito con una sonrisa.
Salvaic no pudo evitar devolverle la sonrisa.
-Yo uso magt de potenciación-explicó alegre Ramr-Con el puedo ampliar algunas capacidades físicas. Sancho tiene unas increíbles capacidades físicas de por sí, pero yo puedo potenciar las mías. Golpear más fuerte, volverme más veloz o tener más resistencia.
Salvaic se dio cuenta de que llevaba nudilleras en ambas manos. Sin duda, Ramr le pareció un tipo bastante alegre y energético. Ramr se la pasó hablando cinco minutos más sin parar, por lo que finalmente 31 tuvo que echarlo del escenario. Entre lloriqueos, Ramr volvió a su asiento.
-Ahora que si suba Valen, por favor-dijo 31 después de haberse quitado de encima a Ramr.
Salvaic vio como un chico delgado subía en silencio al escenario. Si Salvaic tuviera que describir a Valen en una palabra, sería: “blanco”. La piel de Salvaic era blanca, si. Y la de Sancho también era bien clara. Pero Valen entero era blanco. Salvo por el manto, todos sus colores reflejaban blanco. Su piel era blanca, su cabello era blanco, y su ropa era blanca. Los unicos atisbos de color en Valen eran el manto y sus pupilas, que tenian un color rojo como la sangre.
-Valen es un miembro muy reservado-le explico Luisito con mucho cuidado de no ser escuchado por Valen-Nadie sabe nada de él. Podría tener cualquier cosa en su cuarto y nadie lo sabría. Nunca habla, salvo por cosas muy puntuales. Roman es callado, y Sancho también. Pero Valen llega a un nivel superior. Está lleno de secretos.
-Valen es el único miembro de la facción al cual yo no invite-explicó 31-El se ofreció voluntariamente.
Salvaic observó a Valen, que yacía inmovil, de pie en el escenario.
-Valen, al igual que Sancho, no puede usar magt-dijo 31-Pero nació con la peculiar habilidad de ver los puntos débiles de una persona. Esto es algo muy útil, ya que sabe donde atacar y así es más fácil derrotar a algún enemigo.
Valen no se movía, ni decía nada, y casi no parpadeaba. Solo miraba al suelo, perdido en sus pensamientos. Había algo en Valen que a Salvaic no le gustaba. No sabía si era su penetrante mirada roja, o su inquietante silencio. Pero decidió que no debía acercarse a Valen.
-Muchas gracias, Valen-le dijo 31-Ya puedes sentarte.
Valen asintió, y en silencio, regresó a su asiento. Estaba sentado en la última fila, siendo el único en esta. Parecía que no se relacionaba con ningún miembro de la facción, y eso lo inquietaba aún más. “Intentaré no pensar en eso demasiado” pensó, nervioso “Simplemente no hablaré con él”.
-Llegó tu turno, Zeelp-31 le hizo una seña a Zeelp para que se presentara.
“Es aquel cocodrilo parlante que intenté comerme” pensó Salvaic “Genial”. Zeelp tenía un aspecto imponente, sin embargo los lentes de sol lo hacían parecer ridículo. Salvaic no se había fijado aún, pero además de los lentes de sol, Zeelp llevaba un traje de baño. Aquello le daba un aspecto aún más ridículo.
-Mi magt es increíble-Zeelp, al igual que Ramr, no dejo que 31 lo presentara-Puedo paralizar a mis enemigos. ¡Si, como oíste, chico nuevo!
Salvaic se dio cuenta de que Zeelp se refería a él.
-Doy un impulso hacia adelante, y al impactar contra un enemigo, se queda paralizado-Zeelp empezó a reírse maliciosamente-Y si eso no funciona, también puedo usar fuerza bruta. ¡Mi raza me da una impresionante fuerza!
Zeelp hizo una innecesaria demostración dando puñetazos al aire.
-Muchas gracias, Zeelp-dijo 31 después de casi echar a patadas a Zeelp-Y por último, pero no por ello menos importante, ¡Magmar!
Un chico con piel negra y reluciente como la obsidiana subía al escenario. Llevaba un traje naranja, como el que se lleva en la prisión de La Discordia y tenía el cabello pintado de un curioso color azul.
-Me llamo Magmar-dijo el chico con el traje naranja-Y sin contar al alto mando, soy el más fuerte aquí.
A Salvaic no le gustó para nada ese tono presumido y amenazante. Procuro mantener la calma.
-Su magt es bastante destructivo-explicó 31 con su característica sonrisa-Usa el calor para atacar.
-Puedo prenderme en llamas y expulsar lava-dijo Magmar-No te gustaria ser mi enemigo.
Magmar miraba a Salvaic directamente a los ojos con una sonrisa perturbadora. “Será mejor que vaya con cuidado con él” pensó Salvaic “Pero me cuesta ignorar a los idiotas”.
-Muchas gracias, Magmar-dijo 31 mientras Magmar bajaba del escenario-Ahora me gustaría que te presentaras tu, Salvaic.
A Salvaic le incomodaba la idea de pararse en un escenario con todo el mundo viéndolo, pero accedió. Luisito levantó el pulgar en signo de aprobación, y Salvaic subió al escenario.
-Hola. Me llamo Salvaic-dijo, nervioso-Yo uso magt de oscuridad.
-Cuéntanos acerca de ti-le pidio 31.
-No recuerdo mucho de mi pasado. No recuerdo a mi familia, ni mi edad, ni nada sobre mi existencia.
-¿Eres un diablo?-pregunto Magmar divertido señalando sus cuernos. Aquel tipo le caía cada vez peor.
Los diablos eran unos de los sobrevivientes más poderosos del mundo. Se decía que tenían el poder de un demonio, y su magt era demasiado poderoso. Eran 6 diablos, y habían creado una facción llamada “Los príncipes oscuros” en la que solo estaban ellos. 6 sobrevivientes habían acabado facciones enteras. Salvaic detestaba que lo confundieran con ellos, ya se había metido en muchos líos por eso.
-No lo creo. Los diablos son mucho más poderosos de lo que soy yo. Aunque quizá sea pariente lejano de algún diablo.
-Muchas gracias, Salvaic-le dijo 31-Ya puedes tomar asiento.
-Quizá lo aguantemos-dijo Magmar entre risas. Aquella vez, Salvaic no pudo contenerse.
-Si te pudieron aguantar a ti, creo que no habrá problema.
Hubo un silencio sepulcral. Nadie movió un músculo. De repente, risas. Una gran carcajada llenó la sala. Magmar se había puesto de pie, amenazante. Salvaic también adoptó una postura ofensiva. Cuando parecía que ya iban a pelearse, Sancho se puso en medio. De un puñetazo, mandó a Magmar hacia la pared, y de una patada tumbó a Salvaic.
-En esta sala están prohibidas las peleas. La próxima vez no seré tan benevolente.
-¡Muy bien chicos, ya acabo la reunión general!-dijo 31-¡Descansen bien!
Salvaic ya se estaba yendo, cuando recordó algo.
-Oye, Luisito-le preguntó-¿Cuál es el magt de 31?
-Nadie sabe-dijo Luisito, pensativo-Es todo un misterio.
Salvaic estaba muy cansado como para pensar en eso, así que decidió consultarlo con la almohada. Sin embargo, antes de salir de la sala de conferencias, noto que Magmar lo observaba fijamente por detrás. Salvaic suspiro. Le devolvió la mirada a Magmar, y llegó a la inevitable conclusión a la que Magmar también había llegado. Había hecho un enemigo.