Capítulo 3

Erupción 



#9264

-Magmar es demasiado temperamental-le dijo Sancho a 31, una vez se quedaron solos en la sala de conferencias. 


-Lo se-respondio 31 con una sonrisa-Es perfecto. 


-¿Perfecto? ¡Salvaic y él van a terminar matándose! 


-Quiero ver hasta dónde son capaces de llegar esos dos-dijo 31, pensativo-Ellos dos son de nuestros miembros más interesantes. Me pregunto, qué pasaría si hubiera un choque entre ambos. 


31 a veces era un sujeto peculiar. Sancho no podía ni imaginarse lo que pasaba por la mente de 31. 


-Yo preferiría no descubrirlo, la verdad-Sancho se dirigió a la salida de la sala de reuniones-Nos vemos mañana, 31. 


-¡Espera!-31 sacó una hoja de su bolsillo y se la tendió a Sancho-Son los datos básicos de Salvaic. ¿Podrías llevarlos a la sala de confidencialidad?


Sancho asintió y salió de la sala. Había sido una reunión larga, sin duda. Le agradaba ver que cada vez había más y más miembros. Aunque tenía sus dudas respecto a Salvaic. Sancho nunca había cuestionado las decisiones de 31, pero lo sucedido en la sala de reuniones lo tenía preocupado. Magmar era alguien muy temperamental, y Salvaic había encendido una llama que a Sancho no le gustaba. “Voy a vigilar a esos dos” pensó Sancho “Esto me da mala espina”. 

Subió las escaleras, con apenas la luz de la luna entrando por la ventana para ver. Conocía la base como la palma de su mano. Llevaba bastante tiempo siendo miembro de La Chatarrera, y se sentía muy agradecido de estar ahí. Aún recordaba el día en el que había conocido a 31. 


***


-Eres una rata muy escurridiza-le dijo Sancho a Yose-Pero no volverás a escaparte. 


Empujó a Yose contra la pared de un oscuro callejón. Era una noche tormentosa y estaba lloviendo a cantaros. 


-Yo no lo maté-susurro Yose, mientras Sancho le apretaba la mano contra el cuello-Lo juro. 


La pelea había sido intensa. Al tener muy bajo vold, la pelea se le había dificultado a Sancho por un momento. Pero finalmente, otra vez había logrado demostrar que su capacidad física era suficiente para lidiar con cualquier enemigo. La sangre se había mezclado con el agua de las calles, formando un río rojo en el callejón. 


-Lamentablemente las pruebas dicen lo contrario-le dijo Sancho apretando aún más el cuello de Yose.  Este último soltó un gemido de desesperación. 


Yose se retorció para liberarse, moviendo las manos frenéticamente. El magt de clonación de Yose había sido un gran problema, pero finalmente estaba acabado. 


-Déjalo-dijo Sancho-Es inutil. 


Acto seguido, recibió una puñalada en la espalda. Sancho cayó al suelo, abatido. Yose se tocaba el cuello, tratando de respirar todo el aire posible. 


-Casi me matas, desgraciado-dijo Yose entre risas-Por suerte, me quedaba una última reserva de vold. 


Yose se  tocaba el cuello mientras su clon estaba de pie con una mirada amenazante detrás de Sancho. “¡Maldición!” pensó Sancho, mientras su propia sangre enrojecia aún más el río en el callejón “Me voy a morir”. En ese preciso instante, una sombra apareció detrás de Yose, y a la velocidad del rayo, con unas grandes garras de reptil, le cortó la cabeza a Yose. El clon se desvaneció en una nube de polvo. La sombra yacia imponente delante de Sancho. “Mierda” Sancho intentó pararse, a duras penas “Tengo delante a un monstruo”. Aquel sujeto dio un paso adelante, y una entidad de un escamoso color verde se hizo visible. Sancho lo observó por unos segundos. Ojos amarillos. Aletas en lugar de orejas. Y unos pequeños pero filosos colmillos. El sujeto lo miró fijamente con los ojos bien abiertos. Esbozo una sonrisa. 


-¿Quieres unirte a mi facción?-el misterioso sujeto le tendía la mano amigablemente. 


Sancho no daba crédito a sus oídos. Aquello era una locura. Estaba demasiado herido como para pelear contra él. Sancho bajo la mirada. Se fijó en la cabeza de Yose, que había adquirido un color morado. El resto del cuerpo de Yose lucía el mismo color. “Veneno.”


***


Sancho se detuvo. Había llegado a la sala de confidencialidad. Una puerta simple de madera con un cartel que decía “Prohibido el ingreso”. Sancho se dispuso a entrar, cuando alguien más abrió la puerta. Desde dentro. Un apurado cocodrilo con gafas de sol salía a toda prisa. 


-¡L-lo siento!-gritó Zeelp, mientras salía corriendo-¡Pe-pensaba que era el baño! 


Sancho lo observó irse y entró a la sala. Era un desastre. Los archivos estaban todos movidos, y había papeles desparramados. Se fijó en una hoja en especial que yacía en el suelo delante de él. El papel tenía como título: “Cómo volverse el líder de la facción”. Sancho observó el pasillo por el que Zeelp había huido. “Vaya” Sanchez apretó los puños y notó que su ceño se endurecía “Que interesante”. 




#7952

31 llegó a su cama tan cansado, que sintió que se quedaría seco ahí mismo. Había sido un día muy productivo. Pese a salir infructuosos en su misión de reclutamiento, habían logrado obtener un nuevo miembro. Y al parecer, un miembro muy especial. Pese a ser algo impulsivo, Salvaic era el miembro ideal para La Chatarrera. “Mañana será un gran día” se dijo a sí mismo. Acto seguido, se quedó dormido. 


***


El laboratorio se veía más nuevo que nunca gracias a las reformas financiadas por La Discordia. Había habido mucho movimiento durante esta semana. Científicos corriendo de un lado a otro, grandes computadoras calculando ecuaciones en todo momento, y la cantidad de experimentos había aumentado exponencialmente. 31 había despertado durante esa semana. No sabía dónde estaba, ni quién era, ni siquiera sabía que era. Veía su aliento empañar la vitrina de vidrio que tenía frente a él. No podía moverse, ya que una estrecha cápsula dificultaba sus movimientos. Alzó sus manos y las apoyó contra el vidrio. Observó sus manos con detenimiento. Su tono de piel no era el mismo que el de los científicos que corrían, y el tacto con su piel era rasposo. Tenía unas garras afiladas en cada dedo, y pequeñas gotas moradas caían de sus manos. Se vio en el reflejo del vidrio, y se sorprendió al ver su apariencia por primera vez. Grandes ojos amarillos, pequeños colmillos y unas pequeñas aletas en lugar de orejas. Era un monstruo. 


-¡Miren todos!-gritó un científico en frente de su cápsula-¡El sujeto 31 despertó! 


Todos los científicos se colocaron rápidamente alrededor de la cápsula, tomando notas y comentando acerca de 31. 


-¡Parece que la implementación de la habilidad de liberar toxinas de su cuerpo fue un éxito!-gritó otro científico. 


Otra vez, volvieron a tomar notas rápidamente. 


-¡La Discordia nos pagará muy bien por este!-gritó un científico a lo lejos-¡Es el arma definitiva! 


“¿Arma?” había pensado 31 “¿Soy un arma?”. Varios días después, las pruebas continuaron. Habían trasladado a 31 varios pisos más arriba, le habían sacado muestras de sangre, lo habían electrocutado, entre otras cosas dolorosas. Siempre que acababan todas estas pruebas mandaban a 31 a un lugar oscuro, húmedo y sucio. Así pasó solo varias semanas, hasta que un día llevaron a otro experimento a ese cuarto oscuro. 31 lo observó con desconfianza y liberó sus garras. Sus ojos amarillos brillaban en la oscuridad, y dio vueltas por la habitacion lentamente, sin dejar de ver a la criatura. Pero lo que vio, fue a un pequeño ser asustado. Tenía cuerpo de humano, como esos científicos, pero tenía piel amarilla y una cabeza de calamar. 


-N-no  me hagas daño-murmuró la criatura-Por favor…


31 lo miró asombrado. 


-¿Puedes hablar?-le pregunto a la criatura. 


-Si…-la criatura se puso en pie lentamente-Yo antes era un humano. 


-¿Cómo acabaste así? 


-Hice algo que no le gusto a La Discordia-dijo la criatura-Como castigo me sometieron como sujeto de pruebas. 


-He oído mencionar a La Discordia varias veces-le pregunto 31-¿Que es? 


-Es la facción que controla al mundo. Hacen lo que quieren. 


-¿Facción? ¿Qué es eso? 


-¿No sabes que es una facción?-le preguntó la criatura, asombrado. 


-Desperté apenas hace unas semanas. Yo no he sido humano como tú, no que recuerde. Creo que me crearon desde cero. 


-Lo siento. No lo sabía. ¿Querías saber lo que era una facción, verdad? 


31 asintió. 


Así pasaron hablando varias horas, y 31 sintió una sensación de calidez que jamás había sentido. 


-Me llamo Roman-dijo finalmente la criatura-¿Tú tienes algún nombre?


-Me llamo Sujeto 31. 


Roman soltó un bufido. 


-Ese no es un nombre. Son los códigos de identificación que nos pusieron a ti y a mi. Yo soy el sujeto 40, pero me llamo Roman. 


-Algun dia tendre algun nombre-dijo 31-Y será un gran nombre, solo debo pensar en eso. 


Roman iba a decir algo, cuando se escucharon pasos que se aproximaban. Roman palideció rápidamente. 


-Tenían la intención de que me mataras para ver tus capacidades-dijo, nervioso-Ahora me mataran. 


Los pasos se oían cada vez más cerca. 


-¡Tienes que hacer algo!-le pidió Roman, al borde del llanto-¡Por favor!


La cerradura de la puerta empezaba a abrirse. 


-¡Oh no, ya están aquí!-Roman temblaba de pies a cabeza. 


Un grupo de científicos y soldados armados entraron en la habitación a toda prisa. Los científicos gritaban órdenes, y los soldados apuntaban lanzas eléctricas hacia Roman. 31 observo todo, sintiendo impulsos que no debería sentir. Los soldados se aproximaron, Roman chillaba, y descargas eléctricas iluminaban la habitación. Roman trató de defenderse, haciendo aparecer pequeños macacos que arañaban la cara de algunos soldados, pero al final lo sometieron. Lo arrinconaron en una esquina y se acercaban lentamente con sus lanzas en dirección a Roman. 31 vio los ojos de Roman, pidiendo ayuda. La sangre de 31 estaba hirviendo, jamás se había sentido tan enojado. De un salto, le cortó el brazo a un científico. La sangre le salpicó en la cara, y todos los soldados se volvieron hacia él. 31 sacó sus garras y con un movimiento de brazo, gotas de veneno le cayeron en la cara a los científicos. Los científicos chillaban de dolor, mientras sus caras enteras se derretían. Restos de piel se esparcieron por el suelo, y los craneos ensangrentados de los científicos gritaban maldiciones. Los soldados corrieron con sus lanzas apuntandole en la cabeza, pero 31 era más veloz. Le cortó la pierna a uno, mordió a otro en el hombro, y al último lo mató enterrandole sus garras en el corazón. 


La sangre bañaba la oscura habitación. Los ojos de 31 brillaban entre la penumbra. Su cara estaba cubierta de sangre, al igual que su boca. 31 caminaba en una pila de cadáveres. 


-Debes salir de aquí-le dijo a Roman-Pronto sonarán las alarmas. 


-¿Tu que vas a hacer? 


-Tengo algunos asuntos pendientes-le sonrió 31-Cuando acabe iré a buscarte, y te incluiré en mi facción. Ahora vete. 


Así lo hizo Roman. Escapó antes de que los científicos se dieran cuenta de lo que había pasado. Aquel fue el último día en el que el laboratorio estuvo en funcionamiento. Una criatura con apariencia de reptil había asesinado brutalmente a todos los científicos y soldados que trabajaban ahí. Al atardecer, no quedaba nadie con vida en aquel lujoso laboratorio. Las blancas paredes recién pintadas habían sido embarradas en sangre. Los restos de los científicos llenaban las habitaciones. Los brazos de los soldados aún tenían sus lanzas en la mano. Entre toda esa masacre, una criatura deambulaba sola por los pasillos. 31 estaba cubierto de sangre. Las luces se habían dañado durante la masacre, y en los pasillos sólo se oían el eco de las gotas de sangre al caer. Unos curiosos ojos amarillos iluminaban aquella oscuridad. 31 quedo de pie, y todos los demás estaban muertos. 31 lucía amenazante, peligroso. Como un monstruo. 31 se echó a llorar, y sus lamentos resonaron en toda la instalación. 


***


31 despertó bruscamente. Se encontraba en su habitación. Había tenido una pesadilla. Pero no había tiempo para pensar en eso. Porque en ese preciso instante, había alguien en su habitación. 




#2086


Cuando tocaron su puerta, Salvaic se levantó a duras penas de su cama. Atravesó su habitación en dirección a la puerta, mientras trataba de despertarse del todo. Cuando iba a abrir la puerta, un pedazo de papel fue pasado por debajo de la puerta. Salvaic tomo el pedazo de papel y leyó lo que había en el escrito: 


Ven a verme.

Cuarta puerta a la izquierda. 


Salvaic necesito unos momentos para procesar lo que acababa de leer. La nota no estaba firmada y que recordara, estaba prohibido entrar a habitaciones de otros miembros. Se debatió durante unos minutos, pero finalmente la curiosidad pudo más. Salió de su habitación y caminó de puntillas, procurando no hacer ruido. Toco la cuarta puerta a la izquierda con sumo cuidado. Espero unos instantes, y alguien abrió. Era Valen. 


-Entra-dijo casi como un susurro-Rápido. 


Salvaic obedeció. Valen cerró la puerta de la habitación y lo miró directamente a los ojos. Todo aquello puso muy incómodo a Salvaic, y el silencio no ayudaba a aliviar la tensión. 


-¿Para qué me llamaste?-preguntó al fin. 


-Tenía que hablar contigo-dijo, con una voz tan baja que Salvaic tuvo que esforzarse en escuchar-No podía esperar. 


-Bueno-Salvaic no podía con el suspenso-Cuentame. 


Salvaic observó los alrededores del cuarto de Valen. 


-Es sobre Zeelp y Ramr-Valen abrió su casillero personal y sacó una tetera-Traman algo. 


-¿Cómo lo sabes?-Salvaic no daba crédito a sus oídos. 


-Nadie me nota nunca. Siempre escucho todo, y nunca digo nada. 


-¿Y qué es lo que traman? 


-Quieren hacerse con el control de la Chatarrera. Y ahora que llegaste tú, pueden hacerlo-Valen empezó a servir té en dos tazas. 


-¿Que tengo que ver yo en esto?


Valen le tendió una taza de té a Salvaic. 


-Eres el noveno miembro. Una cláusula de la facción indica que al ser nueve miembros, es posible cambiar de líder. Todo lo que tendrían que hacer Zeelp y Ramr sería matar a 31, y cualquiera de ellos sería el nuevo líder de la Chatarrera. Sin embargo, no pueden hacerlo a menos que te maten a ti primero. 


“Carajo” pensó Salvaic “Estoy metido en todo un drama”. Salvaic iba a decir algo, cuando alguien rompió la puerta de la habitación de Valen. Ramr y sus nudilleras habían tumbado la puerta. 


-¡Vaya!-dijo Ramr entre risas-¡Con menuda reunión me encuentro! 


Salvaic se puso en guardia, y Valen observó a Ramr fijamente. Salvaic se dispuso a atacar a Ramr, cuando un gigantesco cocodrilo salió de la nada y embistió a Salvaic. Zeelp se paró al costado de Ramr, triunfante. 


-Te llegó la hora, chico nuevo. 


Salvaic noto como los músculos del cuerpo se le entumecieron. No podía moverse. Ramr empezó a brillar de un curioso color verde, y de un puñetazo, mandó a Salvaic y a Valen a volar por los aires. Rompieron la pared y salieron disparados fuera del castillo. Salvaic sintió que el efecto de la parálisis se le iba pasando, y pudo mover su brazo derecho justo a tiempo para amortiguar la caída. Valen aterrizó con extraña elegancia, sin siquiera parpadear. Zeelp y Ramr saltaron desde el hueco que había hecho en la pared y se posicionaron frente a ellos. Salvaic aun no podía moverse completamente, pero sentía como poco a poco sus músculos volvían a funcionar. Salvaic adoptó una postura de pelea, y se preparó para el encuentro. Ramr hizo chocar sus nudillos y Zeelp se estiró un poco. Nadie se movió por unos instantes. La tensión estaba al máximo. 


-Cuello-dijo Valen. 


Ramr salto en dirección a Salvaic. La pelea había empezado. Salvaic obligó a sus piernas a moverse hacia la derecha para esquivar el puñetazo. El golpe de Ramr hizo un hueco en la tierra que hizo retumbar todo el lugar. Zeelp pego una embestida, y Salvaic pudo esquivarla justo a tiempo para evitar ser paralizado de nuevo. La escena no era prometedora: Salvaic seguía un poco entumecido y se estaba enfrentando a dos bestias en cuerpo a cuerpo. Sin embargo, se le prendió el foco justo a tiempo. Recordó la habilidad especial de Valen, y una palabra resonaba por su cabeza. “Cuello”. Eso era lo que había murmurado Valen. Sin pararse a pensar, en el momento justo en el que Ramr se disponía a atacar nuevamente con su fuerza mejorada, Salvaic logró darle un puñetazo en el cuello. Ramr se llevó las manos al cuello y cayó de rodillas al suelo, retorciéndose y dando arcadas. “Ya va uno, y falta el otro” pensó. 


-¡Maldito!-rugió Zeelp mientras se disponía a atacar. 


Salvaic rápidamente concentró todo el vold que pudo para formar una cuchilla de fuego negro en forma de medialuna. Esta técnica recibe el nombre de “Bidente”. Sujeto la cuchilla por el medio, de modo que ambas puntas de la medialuna sobresalian, y se dispuso a atacar a Zeelp. Zeelp intento darle un puñetazo en la cara, pero Salvaic uso la cuchilla de fuego negro para defenderse. Zeelp soltó un gemido de dolor mientras retiraba rapidamente su mano quemada por el fuego negro. Salvaic no perdió el tiempo y arremetió contra la cara de Zeelp con su cuchilla. Sin embargo, gracias a la dura piel de Zeelp, la cuchilla no logró perforar su rostro. Zeelp le agarró la mano con la mano derecha, y le propinó un buen golpe en el estómago con la izquierda. Salvaic escupió sangre y cayó al suelo de rodillas. A duras penas logró mantener el “Bidente”, y rodó justo a tiempo para esquivar otro golpe de Zeelp. 


-Hígado-Salvaic oyó murmurar a Valen con voz seca. 


Sin pensárselo dos veces, luego de esquivar a duras penas el derechazo de Zeelp, acuchilló con todas sus fuerzas a Zeelp en el hígado. Esta vez, la cuchilla logró penetrar la dura piel de Zeelp, y el cocodrilo aulló de dolor. Zeelp logró mantenerse apoyado en una sola rodilla, pero se veía que el ataque había sido devastador para él. Salvaic se tomó un respiro mientras sentía que se le iba el aire por el golpe en el estómago de Zeelp. Sin embargo, este descuido le dio tiempo a Ramr de aumentar sus capacidades físicas y disponerse para atacar. Sin embargo, esta vez no atacó a Salvaic, sino que salió corriendo en dirección a Valen. “¡Carajo!” pensó Salvaic con desesperación “¡No llegaré a tiempo!”. Salvaic observó cómo Ramr con su velocidad mejorada corría hacia Valen con los puños preparados. Valen abrió los ojos como platos, pero no movió un músculo. Salvaic intentó moverse, pero sabía que era inutil. No lo alcanzaría corriendo, y “Llamas del infierno” no estaba pensado para distancias tan largas. Observó como Ramr estaba a centímetros de Valen, con el puño a punto de perforarle la cara… justo antes de que una rayo de energía rosa con forma de X mandara a Ramr a volar por los aires. Cuando se disipó el humo, Salvaic vio como Luisito emergia de los escombros con una sonrisa de oreja a oreja. 


-Cuanto drama-dijo con alegría-¿Por qué no lo discutimos? 


Ramr intentó ponerse de pie para golpear a Luisito, pero este último hizo un movimiento con el brazo derecho (una línea diagonal hacia la izquierda y luego sobre esa línea otra línea diagonal hacia la derecha, dándole forma de “X”) y una energía rosada nuevamente con forma de X salió disparada hacia Ramr. Ramr cayó inconsciente en el suelo. 


-Es plasma, por si te lo preguntas-le dijo Luisito a Salvaic-Puedo manifestarlo como potente energía moldeable que se adapta a los movimientos que hago. 


Salvaic no entendió ni una sola palabra. 


-Explicado de un modo más simple, dibujo letras en el aire que luego se vuelven energía de plasma-Salvaic estaba a punto de decir algo, cuando sintió un pinchazo de dolor en la pierna derecha. Zeelp le había clavado las garras de su mano en la pierna de Salvaic. 


-Te voy a matar, desgraciado infeliz… -Zeelp presionó aún más las garras, y Salvaic soltó un grito de dolor. En eso, una voz familiar resonó por todo el exterior del castillo. 


-Suéltalo, Zeelp. 


Era Magmar. Salvaic contempló como Magmar avanzaba hacia él, con sus pupilas literalmente ardiendo y echando humo de las manos. 


-Yo voy a ser quien lo mate-Magmar tenía una sonrisa, pero estaba claro que estaba muy molesto. Zeelp soltó a Salvaic, y este último hizo una expresión de dolor-¿Por qué no nos divertimos, Salvaic? 


Magmar lanzó su puño cubierto de fuego hacia Salvaic. Sin embargo, con un rápido movimiento del brazo derecho (una línea vertical hacia abajo y luego un arco que conectaba ambas cabezas de la línea, dándole forma de “D”) Luisito género un escudo de plasma con forma de D que protegió a Salvaic del puño de Magmar. 


-Están prohibidas las peleas entre miembros-dijo con tono serio. 


Magmar suspiró, y lanzó una bola de fuego ardiente hacia Luisito. La bola de fuego le dio de lleno en el pecho, y Luisito salió despedido varios metros hacia atrás, chocando con los árboles del bosque cercano. Salvaic vio a Luisito inconsciente, pensando cómo proceder en una situación así. Magmar no le dejó mucho tiempo para pensar, ya que lanzó otra bola de fuego en dirección a Salvaic. Salvaic contraatacó con “Llamas del infierno”, pero la bola de fuego de Magmar era más poderosa, y terminó golpeando a Salvaic. Salvaic fue despedido hacia la punta del acantilado, tratando desesperadamente de ponerse de pie sin que le explotara el pecho. 


-¿Te gustó eso?-le preguntó Magmar con una sonrisa mientras caminaba hacia él-Lo llamo “Roca volcanica”. 


Salvaic logró murmurar algo: “Suena estupido”. 


Magmar lo agarró del cuello y lo levantó del suelo. Lo miró fijamente con expresión severa durante unos instantes.


-Muerete, desgraciado-acto seguido Magmar lanzó a Salvaic hacia el acantilado. 


Salvaic no tuvo fuerzas para gritar, tan solo cerró los ojos y esperó pacientemente al final del acantilado. Dicho en otras palabras, Salvaic cayó hacia su muerte.