Capítulo 4

Cuesta abajo



#9264

Cuando Sancho despertó, se encontraba de muy mal humor. No había podido dormir temprano, porque el encuentro con Zeelp aún rondaba en su cabeza y no lo dejaba dormir. Había planeado discutirlo con 31 mañana por la mañana, pero al ver por el balcón como Luisito salió despedido por una bola de fuego, decidió que debía levantarse más temprano. Apenas se puso el manto de la facción, saltó por el balcón para acabar con esto de una vez por todas. Vio como Magmar lanzaba a Salvaic por el acantilado, y noto como sus puños se endurecían. Sancho debía controlar su temperamento, pero le resultaba difícil teniendo en cuenta de que Salvaic acababa de morir y que los miembros de su facción seguían queriendo matarse. 


-¡Magmar!-gritó con furia-¿¡Qué carajos haces!?


-No te metas, imbécil-le respondió Magmar con agresividad-Si no quieres que te pase lo mismo. 


Sancho hizo crujir sus nudillos. 


-¿Que acabas de decirme?-Sancho se esforzaba por no perder la compostura. 


-¿Qué pasa?-le espetó Magmar con una sonrisa diabólica-¿Quieres pelear? 


-No me gustaría que otro miembro muriera hoy. Mucho menos si lo mato yo. 


-Me parece que te quedan grandes las palabras-le respondió Magmar acercándose peligrosamente-Ya mande a un miembro del alto mando a dar un paseo por el bosque y puedo hacerlo otra vez. 


Sancho observó a su alrededor. Valen estaba de pie detrás suyo con expresión nerviosa. Ramr estaba inconsciente en el suelo y estaba sangrando. Luisito estaba malherido en algún lugar del bosque y Zeelp se ponía de pie a duras penas. Debía regularse para no dañar a los heridos. Sancho retrocedió rápidamente alejándose de Magmar. Hacía mucho que no hacía uso de sus porcentajes. Esperaba no haber perdido el toque. Sancho empezó a dar saltos en el suelo mientras Magmar lo miraba extrañado. Sancho estiró ambas piernas y brazos, y contuvo la respiración unos momentos. En eso, su polo se rompió, cayendo al suelo. Sus brazos y piernas incrementaron en musculatura, y su pecho estaba increíblemente marcado. Sancho soltó la respiración, y una nube de vapor salió de su boca. 


-Este es mi 5%-le dijo a Magmar con una sonrisa-No te mueras de un golpe, ¿si? 


Magmar gruñó de enojo y se abalanzó sobre Sancho. Un puño cubierto en llamas iba directo hacia la cara de Sancho, pero este lo esquivo fácilmente moviendo el cuello hacia la izquierda. Magmar reaccionó sorprendido, y Sancho aprovechó la ocasión para propinarle una patada en el estómago. La potencia de la patada fue tal que Magmar salió despedido, chocando con una de las paredes del castillo. 


-No me acostumbro del todo a este cuerpo-dijo Sancho con calma-Hace mucho que no recurria a esto. A ciencia cierta, ni yo sé muy bien de lo que soy capaz ahora. 


-¡Desgraciado…!-Magmar se puso de pie mientras los huesos de su espalda crujían, haciendo sonidos espantosos. 


Sancho espero pacientemente a que Magmar se terminara de recuperar. 


-Listo, ven por mi idiot…-antes de que Magmar pudiera terminar de decir su frase, Sancho ya se encontraba enfrente suyo. Magmar dio dos pasos atrás por puros reflejos, y Sancho le dio un puñetazo que le descoloco la mandíbula. Magmar escupio sangre y cayo al suelo. 


-¿Pero como…?-Magmar era un tipo con piel tan dura como la obsidiana, no entendía cómo alguien pudiera haberle dislocado la mandíbula tan fácilmente. 


-Eso se sintió mal-dijo Sancho mirando su mano derecha. Sus dedos estaban doblados en ángulos inimaginables. Tenía la mano completamente rota. 


Magmar se puso de pie y se volvió a colocar la mandíbula con sus manos. Sus pupilas nuevamente estaban en llamas. 


-¡Finalmente podré tener un combate en condiciones!-grito, con emoción-¡Los otros no servían ni para calentar! 


Sancho se preparó para el ataque, y Magmar cargó contra él. El choque de sus puños se escucharía por toda la fortaleza. 




#2086

Mientras Salvaic caía al vacío, sentía una extraña calma. No faltaría mucho para que su cuerpo acabara hecho pedazos al chocar contra el suelo del acantilado. Al estar más cerca de su inevitable muerte, su cuerpo se tenso y cerró los ojos. Más cerca cada vez de su final, se preparó para morir. Pero nadie se puede preparar para morir, porque en esas circunstancias tan extremas, la mente busca desesperadamente una salida. 


***


-Está maldito-Salva escuchaba a su madre a escondidas detrás de la puerta-Nadie tiene un magt tan oscuro sin ser un…


-Tranquila-su padre tranquilizó a su madre poniéndole una mano en el hombro-Todos tenemos magt diferentes. Puede ser una coincidencia. 


***


Salvaic abrió los ojos, y vio que estaba a 20 metros de morir. Sus ojos lloraron por la velocidad en la que caía. Intento pronunciar algunas palabras, para que quedaran en la memoria del viento, y en la de las rocas que llenaban el acantilado. Pero su boca no se abrió. 


***


-¡E-eres un monstruo!-chilló el niño-¡Co-corran!


Todos los niños corrieron. Salvaic se quedó en el patio, solo. No recordaba el nombre del niño, y no recordaba por qué estaban peleando. Solo recordaba una cosa: le había quemado la cara al niño.


***


Las comisuras de los labios le temblaban a Salvaic. Ya no le quedaba mucho. 10 metros. Salvaic trato de ponerse en una postura menos dolorosa. 5 metros. Salvaic rezo para morir en el acto, y no sentir el dolor de la caída. 2 metros. Salvaic cerró los ojos de nuevo, tratando de pensar en otra cosa. 1 metro. Salvaic grito. Y siguió gritando. Abrió un ojo, para ver por que aun no había sentido a todos sus huesos romperse. Descubrió, para su sorpresa, que su cuerpo se encontraba flotando, a 30 centímetros del suelo. “¿Qué carajo?” pensó “¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué aún no he muerto?” 


Su cuerpo empezó a temblar violentamente en el aire. Salvaic sintió una cantidad de vold que nunca había sentido. “Mientras yo esté aquí” Salvaic escuchó una extraña voz en su cabeza “Tu no vas a morir”. El cuerpo de Salvaic empezó a temblar más violentamente aún. Salvaic sintió su magt de oscuridad recorriendo todo su cuerpo. Jamás se había sentido tan vivo. Sentía como si su vold fuera infinito. Salvaic exhalaba humo de la boca mientras respiraba. Sintió como se elevó más y más, hasta que empezó a dejar atrás el suelo del acantilado a una velocidad supersónica. Sintió como sus ojos se llenaban de sangre. La vista se le tiño de color rojo, por lo que asumia que sus pupilas eran completamente rojas. Sintió como dos alas de fuego negro estaban ahora en su espalda. A su paso dejaba una energía roja muy extraña. Estaba cada vez más cerca de la salida del acantilado. Sintió como su vold se consumía a rápidas velocidades. Sin embargo, se reponia de inmediato. Finalmente, salió del acantilado. Noto que los cuernos de su cabeza habían crecido bastante, asimilandose a los cuernos de una cabra. 


Todas las miradas se fijaron en él. Luisito sonrió, aun acostado en el suelo del bosque. Zeelp lo maldijo, Ramr se sorprendió. Valen no cambió su expresión. Sancho se sorprendió al verlo, y Salvaic se fijó en que el brazo izquierdo de Sancho estaba doblado hacia un lado, completamente roto. La sonrisa que tenía Magmar se ensombreció al ver a Salvaic. 


-Hijo de puta-le dijo Magmar mientras prendía sus manos en llamas-Te voy a matar, imbécil. 


Salvaic se frenó en el aire a 5 metros de Magmar. Su figura debía lucir amenazante. Ahora lo que había dicho Magmar el día anterior cobraba más sentido. Estaba volando en el aire, con unos cuernos que recordaban a los de una cabra. Dos alas de fuego negro salian de su espalda. Sus ojos rojos se destacaban entre la oscuridad que emanaba su cuerpo. Parecía un diablo. 


-Ya lo veremos, Magmar-Salvaic se dirigió rapidísimo a Magmar, y este último no pudo reaccionar a tiempo. Salvaic le dio un puñetazo que le impactó de lleno en la mejilla. 


Salvaic hizo una mueca de dolor. “Tiene una piel dura” pensó “Quizá incluso más dura que la de Zeelp”. Intento que no se notara el dolor en su mano derecha. 


-¿¡Cómo es que vuelas, desgraciado!?-Magmar estaba echando humo de lo enojado que estaba. 


-¿Te gusta?-le preguntó Salvaic con una sonrisa-Creo que voy a llamar a esta nueva técnica “Ángel caído”. 


-No quería recurrir a esto-dijo Magmar entre dientes-Porque deja mi cuerpo en un mal estado. Pero no me dejas otra opción. 


Magmar grito de furia mientras llamas salían de todo su cuerpo. Su mismo pelo se prendió en llamas, y su piel negra se había endurecido y estaba reluciente, como una joya recién pulida. Ese extraño negro reluciente se vio afectado cuando del pelo en llamas de Magmar empezo a caer lava. Sus ojos se volvieron completamente blancos, sin dejarse ver las pupilas. La lava al tocar el pasto echo humo de manera incansable. La piel de Magmar se había puesto más negra aún, mientras su pelo en llamas emanaba lava ardiente. La ropa de Magmar se había quemado, por lo que estaba desnudo. 


-Este es mi “Modo Erupción”-dijo Magmar con esfuerzo-Preparate para morir, idiota. 


Las alas negras de Salvaic aumentaron en tamaño, y cargó hacia adelante. La misma energía roja de antes recubría todo su cuerpo a medida que volaba. Lanzó sus “Llamas del infierno” con una potencia que nunca había sentido, pero no le hicieron ni cosquillas al ardiente cuerpo de Magmar. 


-¡Me toca a mi!-grito Magmar con una sonrisa mientras las llamas de su pelo crecía cada vez más-¡Erupcion!


Salvaic vio como tres pequeñas bolas de fuego salían despedidas del pelo de Magmar incendiado. Las pequeñas bolas de fuego empezaron a seguir a Salvaic, y este último echó a volar para evitar ser alcanzado. “Mierda” Salvaic realizó piruetas en el aire, tratando de esquivar esas bolas de fuego “No se van”. 


“Usa esto” aquella voz de nuevo. Salvaic no entendía nada, pero no podía pararse a pensar. Noto como las llamas del fuego negro salian de su cuerpo. Sus ojos brillaron con un rojo intenso, mientras vio como algo se materializaba en su mano derecha. Era una espada negra, más negra incluso que la piel de Magmar. Tenía un balance perfecto, y Salvaic no entendía de dónde había salido aquella espada. “Tendrá que ver con aquella voz misteriosa” pensó Salvaic “Pero ahora no hay tiempo de pensar en eso, debo acabar con ese imbécil”. Con su nueva espada, bloqueó una de las bolas de fuego, que al impactar con el duro material de la espada explotó. La siguiente bola de fuego fue cortada por el extremadamente afilado filo de la espada. Al tercero, Salvaic lo mando contra la pared de la fortaleza, haciéndolo explotar. 


-¡¡Maldito!!-Magmar le lanzó varias “Rocas volcánicas”, pero Salvaic pudo cortarlas fácilmente con su nueva espada.


Salvaic decidió llamar a su nueva espada “Espada de Hades”. Sus alas de fuego negro crecieron una vez mas, y la misma energia roja recorrio su cuerpo. Acto seguido, se abalanzó hacia Magmar con una velocidad tal que era casi imposible distinguir su figura acercándose a Magmar. En menos de dos segundos, Salvaic cortó rápidamente el brazo izquierdo de Magmar. Magmar chillo de dolor, mientras su brazo caía al suelo y chorros de lava y magma salían del corte. Salvaic siguió de lleno después de cortar el brazo de Magmar, y se detuvo en el aire justo detrás de Magmar. Magmar abandonó el Modo Erupción, y cayó de rodillas haciendo sonidos de dolor. Su piel negra tenía grietas brillantes por la lava en su interior, y su cuerpo emanaba grandes cantidades de humo. Salvaic dio un respiro. Finalmente se había acabado. Acto seguido, Salvaic cerró los ojos y empezó a caer a 10 metros de altura. Salvaic escuchó gritos, pero no podía pensar en nada más. Solo podía dormir. Dormir y caer. 





#7952

Cuando 31 finalmente logró romper sus cadenas, estaba muy furioso. Había tenido una pesadilla, y al despertar se había encontrado con una persona en su habitación. Al darse cuenta de que 31 estaba despierto, la persona había huido. 31 había intentado seguirlo, solo para darse cuenta de que estaba completamente atado. 31 escucho sonidos de explosiones y gritos afuera de la fortaleza. “¿Qué está pasando?” pensó 31 con desesperación por librarse “¡No puedo salir!” Las explosiones continuaban afuera del castillo, pero 31 no encontraba manera de romper las cadenas que lo envolvían sin sus garras, ya que sus mismas garras estaban atrapadas también. Después de tanto sacudirse y debatirse, decidió recurrir a sus dientes, que también eran afilados. Así pues, empezó a morder la cadena que lo envolvía como un poseso. Después de ocho mordidas, finalmente logró soltarse de aquella agobiante prisión que la persona misteriosa le había impuesto. “¿Qué son esas explosiones” pensó mientras salía a toda prisa de su habitación “¿Quien le está haciendo daño a mi facción?” 


31 cruzó el pasillo tan rápido que chocó contra una pared y cayó al suelo. Se levantó mientras le sangraba la boca (por la caída y por todos los dientes que se le habían roto en su camino por liberarse de las cadenas). Se levantó tan rápido como pudo y escupió los dientes rotos. Sus dientes le volvían a crecer a velocidades impresionantes, por lo que cuando terminó de bajar las escaleras ya los tenía nuevamente completamente crecidos. “Mierda, mierda, mierda” 31 jamás había estado tan preocupado “Mierda, mierda, mierda”. 


-¿Pero qué caraj-…?-Al salir al exterior, lo que vio dejó sin habla a 31. Luisito chocado contra un árbol e inconsciente, Ramr y Zeelp en el suelo, Sancho con el brazo torcido, Magmar en el suelo sin un brazo y Salvaic acostado y aparentemente inconsciente. 


Sancho se acercó a explicarle todo. 


-Ya veo…-dijo 31 cuando Sancho terminó de contar con lujo y detalles todo lo que sabía-Habrá que tener una reunión de emergencia esta noche. Porfavor, lleva a Salvaic con Ben para que puedan tratarlo a él y a ti también. 


Ben era el médico de la facción, siempre curaba a los miembros cuando lo necesitaban. Era el mejor en medicina y siempre tenía cura para todo. Sancho asintió y cargó con Salvaic hacia la enfermería. 31 se dirigió hacia Luisito. Intentó despertarlo, pero no lo conseguía. 


-Solo se ha quedado sin aire-murmuró Valen a sus espaldas-Se golpeó muy fuerte la espalda. Estará un par de horas inconsciente, pero estará bien. 


31 se lo agradeció, y Valen llevó a Luisito a la enfermería. Cuando se hubieron marchado, 31 se dirigió a los que quedaban, con una mirada de frialdad inmensa. Fue primero con Zeelp y Ramr, los traidores. 


-Ustedes son como un par de ratas-dijo, mientras sus ojos amarillos emanaban un aura acesina-Buscan desesperadamente conseguir su porcion del queso en este mundo. Son unos carroñeros asquerosos. Desde este día, ya no son parte de esta facción. Vayanse. 


Ramr se levantó, agacho la cabeza con vergüenza, y se fue sin decir palabra. Sin embargo Zeelp, le dedicó una mirada de odio antes de irse. 


-No estarás a salvo, monstruo-dijo Zeelp mientras le enseñaba los dientes-No siempre tendrás a tu facción para protegerte. 


-¿Es una amenaza?-preguntó 31 con serenidad, a pesar de que tenía las garras hambrientas de sangre. 


-Si quieres verlo así, hazlo-Zeelp se acercó a 31-No he terminado. Volvere por ti, 31. 


-No soy yo quien debería cuidarse la espalda-le respondió 31 con una sonrisa, mostrando sus dientes afilados. Ambas criaturas se miraron emanando unas auras de poder y odio. Finalmente, Zeelp se encogió de hombros y se marchó. Se quitó el manto de la facción y lo tiró al suelo. Después lo escupio. 


31 decidió que podía dejar eso pasar. No quería tener que matar a alguien de nuevo, y menos por un arrebato de ira. Finalmente, se dirigió al peor de todos. 


-Magmar-su voz sonaba seca y distante-Ponte de pie. 


Magmar obedeció y se puso de pie a duras penas, dejando su brazo en el suelo. 31 lo observo un momento. Estaba desnudo, y toda su piel tenía serias quemaduras. 31 observo el muñón del brazo de Magmar. Parecía haber sido cortado por el filo de una espada. Ya le pediría explicaciones a Salvaic. Pero todo a su debido momento. 


-Cometí un error al dejar que te unieras a esta facción-31 lo miro fijamente, hosco-Tus increíbles poderes cegaron mi vista y no vi lo peligroso que era tu temperamento.  


-¿Estás expulsándome?-los ojos de Magmar tenían una mirada perdida. 


-Si, Magmar-31 tomó aire antes de decir lo siguiente-Estás fuera de mi facción. No te quiero volver a ver por aquí. Lárgate. 


Magmar no  dijo nada, y un silencio incómodo reinó durante unos segundos. El viento soplaba con fuerza. Finalmente, Magmar dio dos pasos hacia atrás, y echó a correr hacia el acantilado. 


-¡Espera!-gritó 31, extendiendo uno de sus brazos-¿Que vas a hacer? 


Magmar no dijo nada. Simplemente, siguió corriendo. Corrió y corrió, hasta que su figura se perdió entre la oscuridad del acantilado. 31 se quedó de pie, solo, contemplando los daños a la fortaleza. Habría que reparar las paredes, y quizá hasta le dieran una capa de pintura nueva. Entonces, 31 comenzó a llorar. No sabía por qué lloraba, no había llorado hace tiempo. “Magmar se ha…” pensó 31 entre lágrimas “Él ha saltado…” En eso, Roman se acercó a toda velocidad. 31 vio el pánico en sus ojos, así que se preparó para recibir la mala noticia. Pero no se preparó lo suficiente. 


-Se trata de Ben-dijo Roman, nervioso-No lo encontramos.