SEGUNDA PARTE

¿VALEN?

































Capítulo 5

Repercusiones



#9264

“Ha desaparecido”. Sancho se encontraba muy confuso en la enfermería. Sancho había dejado a Salvaic en la única camilla de la habitación, y Valen había llegado unos minutos después con Luisito en brazos, sin saber muy bien donde dejarlo. “Que raro” pensó Sancho “Ben nunca abandona la enfermería”. Sancho hizo una mueca de dolor. Su brazo torcido le dolía en grandes cantidades, y ahora que la adrenalina había pasado le empezaba a doler todavía más. La piel dura de Magmar había sido un problema, pero estaba feliz de que todo se hubiera acabado. “Nos caemos a pedazos”, habían perdido a tres miembros el mismo día, y todo por culpa de Salvaic. Sancho le dirigió una mirada de enojo a Salvaic, aún inconsciente en la camilla. “Ya arreglaremos cuentas cuando despierte”. 


-Tiene el ritmo cardíaco muy acelerado-Valen observaba a Salvaic con sus ojos rojos-Ha usado más magt del que su cuerpo puede soportar. Es increíble que siga con vida. Rompió con todos los límites de su vold. Llevó su cuerpo al máximo. 


-¿No tiene heridas?-le preguntó Sancho a Valen.


-No. Solo está muy cansado. 


Sancho se tocó el brazo torcido. Sin Ben no comprendía cómo podría curar sus heridas. 


-Ben usaba un tipo de planta para curar las heridas-la penetrante mirada de Valen se centraba ahora en Sancho-Preparaba un líquido con esas plantas. Si supiera que tipo de planta es, yo podría preparar un té especial que curaría tu brazo. 


Sancho le iba a responder, cuando llegaron 31 y Román. 


-Hemos perdido 3 miembros, nuestra base está prácticamente destrozada y Ben está desaparecido-31 parecía estar a punto de matar a alguien en esa sala-Necesito oír una buena noticia. 


-Valen dice que podría preparar las mismas medicinas que usaba Ben-dijo Sancho. A 31 se le iluminaron los ojos. 


-Pero necesito saber que tipo de planta medicinal usaba Ben, y eso no lo sé-dijo Valen. A 31 se le volvieron a apagar los ojos. 


-Habrá que buscar-31 soltó un suspiro-Sin Ben aquí no hay mucho más que podamos hacer. 


Sancho se quedó pensativo. ¿Que podía hacer? Su brazo izquierdo estaba completamente roto, y no tenía ni idea que tipo de planta medicinal usaba Ben. En eso, Luisito (aún apoyado en Valen) lanzó un gemido de dolor.


-¿Qué… qué pasó?-preguntó al recuperar la conciencia. 


Rápidamente le explicaron la situación y todo lo ocurrido. Luisitó emitió una expresión de preocupación y se quedó pensativo. 


-Conque una planta…-parecía que Luisito intentaba recordar algo. Entonces chasqueó los dedos-¡Lo tengo! Ben me regaló un libro de plantas cuando me uní a la facción. De seguro el libro tiene la planta que buscamos. Tengo el libro en mi casillero, ¡iré a buscarlo!


Luisito salió de la enfermería con prisa en busca del libro. 


-Bueno, pero aún tenemos que encontrar a Ben-dijo 31, serio-Nunca antes había desaparecido así. 


Sancho tampoco podía mantener la calma. En todo este tiempo que había sido parte de la facción, Ben siempre había estado disponible en la enfermería. Algo muy raro estaba pasando. 


-Debemos separarnos-sugirió Sancho-Que cada uno registre una parte del castillo. Encontraremos a Ben sea como sea. 


31 lo apremió con la mirada.


-Está decidido. ¡Todos, sepárense y registren cada rincón de la fortaleza! Ben no debe estar muy lejos. 


En la cama, Salvaic pareció estar recuperando la conciencia, ya que empezó a mover ligeramente su cuerpo. Román se apresuró a ir con Salvaic y ver si despertaba. Puso uno de sus tentáculos amarillos en la frente de Salvaic.


-Tiene mucha fiebre-dijo Román. 


-No hay que dejarlo solo-dijo 31-Román, cárgalo.


Román obedeció. 


Sancho no quería perder ni un segundo más. Cada segundo perdido los alejaba más de Ben. 


-Muy bien, todos. ¡No hay momento que perder!-exclamó Sancho-¡Encontremos a Ben!


El grupo se dirigió a la salida de la enfermería, dispuestos a encontrar a Ben. Román tenía a Salvaic cargado en su espalda. Cuando el grupo estaba frente a la fuerta de la enfermería, se vieron interrumpidos por una figura agitada. Era Luisito, y tenía un libro en la mano. Pero estaba muy pálido, como si acabara de ver un fantasma. Temblaba de pies a cabeza, y sudor recorría su frente. Su mirada se posó fijamente en Valen. 


-Lo encontré-dijo, con voz temblorosa.


-¿Qué?-preguntó Sancho.


-Encontré a Ben. 




#7952

31 se había quedado completamente mudo. Aún seguía procesando lo que Luisito les acababa de contar. El grupo subía lenta y nerviosamente las escaleras. 31 sentía como si cada escalón fuera más difícil de subir que el anterior. Sentía que la gravedad aumentaba con cada paso que daba. Se le cerraba el pecho. Salvaic (aún sobre la espalda de Román) acababa de recuperar la conciencia, y no entendía que estaba pasando. 


-Oigan enserio, ¿qué diablos pasó?-el grupo no se animó a contestar-¡Digan algo, mierda! 


El ambiente era terrorífico. ¿Y cómo no serlo? Después de lo contado por Luisito, nadie se había animado a decir nada. Un tembloroso Luisito lideraba al grupo, mientras que Sancho agarraba firmemente con la mano derecha del brazo a Valen. 


-De verdad necesito saber que está pasando…


-Shhh-Román le cubrió la boca a Salvaic con un tentáculo. 


El grupo había llegado al tercer piso. Avanzaron con paso firme y pesado. Mientras atravesaban el pasillo, 31 no pudo evitar pensar en la fundación de la facción. La Chatarrera había sido fundada por 31 y Ben junto a la otra chica, de la que 31 prefería no pensar. Él y Ben habían sido dos de los fundadores de la facción. 31 aún recordaba lo que habían demorado en elegir la base ideal, y todo el esfuerzo que hicieron en limpiar el polvo y telarañas del castillo. Ben siempre había sido muy amable con todos los miembros. Su mayor sueño era poder proteger a todos los miembros de la facción, para que nada les detenga en su lucha por llegar a la cima. “Por favor, amigo… Ben…”. El grupo se detuvo. Finalmente habían llegado. Cuarta puerta a la izquierda. Luisito no se atrevió a abrir la puerta.


-Está bien-le dijo 31 con voz seca-Yo la abriré. 


Mientras abría la puerta del cuarto de Valen, la luz del sol que entraba por el hueco en la pared que había hecho Ramr les cegaba los ojos. El grupo entró en la habitación. 


-¿Qué hacemos aquí?-preguntó Salvaic. De nuevo, no obtuvo respuesta. 


El grupo miró fijamente el casillero de Valen, cerrado. Román dejó cuidadosamente a Salvaic en la cama. Sancho apretó el brazo de Valen con fuerza. Nadie decía nada, todos esperaban a 31. Con miedo, 31 extendió su mano temblorosa hacia el casillero. Una vez que lo abriera, no habría vuelta atrás. Los secretos que yacían dentro del casillero saldrían a la luz. Una parte de 31 deseaba no abrir el casillero, dejarlo cerrado para siempre y fingir demencia. Pero ya era demasiado tarde para eso. Posó su mano firmemente en la manija del casillero. El grupo contuvo la respiración. 31 se tomó un momento para cerrar los ojos y suspiró. Con un movimiento delicado, abrió el casillero de Valen. Román exclamó un grito ahogado. Sancho soltó el brazo de Valen y se llevó la manó a la boca. 31 miraba fijamente hacia el casillero. No sabía que sentir en ese momento. No podía decir nada. No podía pensar en nada. No podía hacer nada. Mientras miraba el casillero, una lágrima empezó un recorrido por su mejilla escamosa. Allí, dentro del casillero, había un cuerpo mutilado. Era el cadáver de Ben. 




#2086

Salvaic apartó la vista del casillero. “¿Que carajo está pasando?” pensó. “¿Qué estoy viendo? ¿Es una pesadilla?”. Sus pensamientos terminaron cuando el movimiento en la habitación comenzó. Sancho arrojó a Valen hacia la pared. Con su mano derecha comenzó a ahorcarlo. Román extendió la palma de sus manos en dirección a Valen. Plasma emanaba de los dedos de Luisito. 31 permanecía inmóvil. 


-¿Que mierda hiciste, Valen?-le gritaba Sancho mientras apretaba el cuello de Valen con fuerza. 


Salvaic no comprendía la situación. Valen tenía los ojos abiertos como platos. No se resistía y tampoco decía nada. Sancho dejó de ahorcarlo y le apretó el hombro. 


-Será mejor que respondas, imbécil-le exigió Sancho-O te mataré aquí mismo. 


Valen no dijo nada. Se limitó a observar a cada miembro de la habitación. Salvaic notó que una gota de sudor recorría la frente blanca de Valen. 


-¡Responde!-Sancho le dio una bofetada a Valen.


Valen hizo una mueca de dolor, pero no dijo nada. Finalmente, 31 habló.


-Valen-toda la sala observó a 31 detenidamente. Se podía escuchar el zumbido de una mosca-Por asesinar a Ben, uno de los fundadores de la facción, quedas expulsado de La Chatarrera con efecto inmediato. 


-¿Qué?-Sancho se dirigió a 31 con furia-¿Solo lo vas a expulsar y ya? ¡Deberíamos acabar con él!


Bastó una mirada de 31 para hacer retroceder a Sancho. El resto de la sala tambien lo sintió. Los ojos amarillos de 31 pedían una cosa a gritos: sangre. El aura asesina de 31 dejaba en claro que acabaría con cualquiera que lo hiciera enojar. 


-Vete de inmediato-le dijo a Valen con una voz monótona-Antes de que cambie de opinión. 


Sin decir una palabra, Valen se dirigió a la salida de su habitación. Pero 31 lo detuvo.


-Valen-dijo 31, mientras sus garras habían sido liberadas y chorreaban gotas de veneno. Valen estaba quieto como una estatua, sin voltear la mirada-Quitate el manto de la facción. 


Valen obedeció, y luego de quitarse el manto de la facción y dejarlo en el suelo, le lanzó una última mirada a Salvaic con esos ojos rojos penetrantes. Antes de salir de la habitación, bajar las escaleras, salir por la puerta principal del castillo, y perderse en la penumbra, Valen expresaría unas últimas palabras mientras miraba a Salvaic con ojos tristes.


-Yo no lo hice.