Capítulo 7

Reclutamiento



#1975

El zumbido de las moscas empezaba a molestar a Sharker. Sharker se deslizaba entre las casas derrumbadas y abandonadas como una sombra. Dentro de poco los perdería de vista. Ya estaban bastante lejos, y algunos ya se habían detenido. Sharker sonreía mientras se movía en zigzag por antiguas edificaciones al contemplar la comida que había robado. Un buen pedazo de carne. En estos tiempos, encontrar algo asi era todo un tesoro. Sharker avanzó unos cuantos kilómetros más y se detuvo en una vieja choza abandonada una vez que comprobó que todos sus perseguidores se habían detenido. 


A Sharker se le hacía agua la boca mientras contemplaba la jugosa carne asada que tenía en sus manos. Sharker recorrió un poco con la mirada la choza en la que se refugiaba. Polvo por todas partes, telas de araña y papeles tirados por el suelo. Lo único que quedaba en pie era un espejo en la pared. Sharker se contempló en el espejo unos instantes. Tenía una piel morena, como casi todas las personas nacidas en La Tercera. Estaba descalzo. Encontrar un par de zapatos en esa zona era prácticamente misión imposible. Llevaba unos pantalones oscuros ajustados de color azul oscuro. Lo único “lindo” que tenía era una sudadera en forma de tiburón que él mismo había confeccionado. 


Sharker se dispuso a darle el primer mordisco al pedazo de carne cuando de pronto notó una presencia dentro de su radar. El magt de Sharker era muy especial, una de sus habilidades era crear un radar en un perimetro cercano que era capaz de detectar otras presencias dentro del radar. Sharker se puso en guardia, guardó el pedazo de carne en su bolsillo y esperó a que aquella presencia apareciera en la puerta de la choza. Cuando la presencia se reveló, Sharker observó a un hombre no mucho mayor que él, con el pelo de un color celeste brillante y un arete en cada oreja. El hombre también llevaba una camiseta de fútbol, de un pais antiguamente conocido como Argentina. 


-¿Por que tan tenso?-le preguntó el hombre con tono amigable. Sharker sabía que no debía dejarse engañar, en este mundo hombre confiado es hombre muerto.


-¿Que quieres?-le preguntó Sharker, con tono firme.


-Solo quiero charlar un rato-le dijo el hombre-¿Puedo pasar?


Antes de que Sharker pudiera responder, el hombre ya estaba dentro de la choza. 


-Vi desde lejos como lograste evadir a todos esos hombres-le dijo el hombre, señalando el bolsillo de Sharker-¿Valió la pena?


-¿A ti que te importa?-Sharker no tenía tiempo para conversaciones. Podía ser una trampa-Déjame solo. 


-¿Esa sudadera la hiciste tú?-aquel hombre parecía no escuchar lo que Sharker le decía. Estaba empezando a irritarlo-Es muy bonita. 


Sharker se lanzó rápidamente sobre el hombre para asestarle un puñetazo. Sin embargo, el hombre hizo un rápido movimiento con la mano hacia abajo y luego un arco, trazando una D con energía roza que se convirtió en un escudo de la misma forma, deteniendo el puñetazo de Sharker. 


-No quiero pelear-le dijo el hombre con una sonrisa.


-¿Entonces por que sigues hablando conmigo?-respondió Sharker mientras se sobaba los nudillos. Aquella energía que habia liberado el hombre debía ser su magt. Probablemente se tratara de plasma. 

-Quiero saber.


-¿Saber que cosa?


-Como lograste escapar de todos esos tipos.


Sharker dudó unos instantes, pero finalmente cedió soltando un suspiro.


-Es gracias a mi magt. Uso magt de caza.


El sujeto pareció sorprendido. 


-¿Magt de caza? Nunca había oído hablar de un tipo de magt así, ¡que sorprendente!-el sujeto se acercó más a Sharker-¿Y cómo funciona exactamente?


Sharker retrocedió instintivamente unos pasos. 


-¿Para que quieres saber?


-Estoy en busca de personas fuertes para unirse a la facción de la cual soy miembro-le dijo el sujeto-Me interesó tu habilidad para dejar atrás a todos esos tipos.


“Una facción” pensó Sharker “Eso podría ser útil”. En el nuevo mundo ser parte de una facción podía aumentar las probabilidades de supervivencia. Sharker empezó a mostrar interés. 


-¿Como se llama la facción?


El hombre sonrió.


-Se llama “La Chatarrera”-dijo el hombre.


-Nunca oí hablar de esa facción.


Sharker perdió el interés. No estaba interesado en unirse a una facción débil que perecería en segundos. 


-Somos una facción relativamente nueva-le dijo el hombre-Hemos tenido algunos inconvenientes, pero nos estamos recuperando y hemos iniciado un reclutamiento.


Sharker no dijo nada.


-¿Y bien? ¿Podrías contarme un poco más sobre cómo funciona tu magt?-le preguntó el hombre


-Puedo crear niebla para ocultarme, aumentar mi velocidad y reflejos y puedo marcar a quien yo quiera y nunca pierdo su rastro. También tengo siempre activo un radar que me alerta cuando una presencia está dentro de un perímetro cercano.


El hombre lo meditó unos instantes. Finalmente dijo con asombro:


-¡Dejar marcados a quien tu quieras para siempre conocer su posición es una habilidad muy útil! ¡Únete a la facción!


Sharker no era una persona muy emocional, casi no había tenido relaciones humanas. Nunca había tenido amigos. La propuesta de unirse a una facción era demasiado tentadora como para rechazarla. Significaría ganar protección adicional, y olvidarse de los problemas de alimento. Sharker lo pensó por unos momentos más, hasta que finalmente se rindió.


-Esta bien-le dijo al hombre-Me uniré a La Chatarrera.


El hombre sonrió.


-¡Genial!-exclamó-Te encantará la base, tenemos mucha comida, y podrás conocer a los demás miembros. ¡Todos son muy fuertes! 


-¿Cuántos miembros son?


-De momento somos cinco miembros.


-¿¡Solo cinco miembros!?-Sharker pensó haber cometido un grave error. Cinco miembros era una cantidad muy pequeña. Estarán extintos en poco tiempo.


-No pasa nada-lo tranquilizó el hombre-Te aseguro que no te arrepentirás.


El hombre y Sharker se dirigieron a la salida de la choza. En eso, el hombre volteó a ver a Sharker.


-Casi lo olvido-le dijo-¿Cuál es tu nombre?


-Me llamo Sharker.


El hombre le dió una última sonrisa antes de salir de la choza.


-Mi nombre es Luisito-le dijo el hombre-Un gusto conocerte.




#7952

Las Cucardas era una zona famosa por sus prostíbulos. 31 avanzaba por la calle principal sin darle importancia a los servicios ni a las mujeres que intentaban llamar su atención. Desde que escapó del laboratorio, hace 1 año y 7 meses ya, 31 había aprendido rápidamente que muchas personas fuertes frecuentaban los bares de Las Cucardas. 31 observó los letreros de los establecimientos, en busca del más llamativo. Luego de observar varios locales, encontró uno que sin duda era el que más resaltaba de entre todos. Un gigante local de color rosa brillante con toques amarillos. Un letrero enorme llevaba escrito “Alecia’s Bar”. 31 entró al establecimiento, y fue recibido rápidamente por música, alcohol y mujeres. 31 hizo caso omiso a todas estas distracciones y se dirigió a las mesas en busca del próximo miembro de La Chatarrera. 


La realidad fue que nadie quería unirse a su facción. Después de 6 intentos fallidos, 31 se sentó en una mesa deprimido. Estaba seguro de que Las Cucardas era un gran lugar para el reclutamiento, pero de momento no había tenido éxito. 31 se preguntaba si La Chatarrera podría sobrevivir. Eran una facción pequeña, y 31 no quería que todo terminara aquí. Sin La Chatarrera, no tenía un lugar a donde ir, nada que llamara hogar. Los miembros de la facción eran como… su familia. 


Un repentino estruendo lo sacó de sus pensamientos. 31 alzó la vista. Enfrente, un sujeto había destrozado la mesa de otro tipo, que seguía sentado en el sofá. El sujeto que estaba de pie tenía el pelo de un color azul grisáceo, llevaba unos lentes circulares y un gracioso corbatín rojo en el pecho. Y estaba furioso. El tipo que seguía sentado llevaba ropa negra con detalles morados y verdes brillantes. También tenía una especie de tentáculos morados que sobresalían de su espalda. Tenía el cabello negro desordenado, con unos lentes triangulares sobre su frente. Sus ojos y dientes eran de un curioso color verde. Tenía una expresión de diversión ante la situación, y una sonrisa juguetona asomaba sobre la poca barba que tenía en su barbilla. 


-¿¡Te atreves a burlarte de mi, el gran Zikrom!?-gritó el sujeto de pie-¡No tienes idea con quien te metes, novato! 


Zikrom sacó su puño de los restos de la mesa.


-¡Soy famoso por esta zona!-siguió gritando Zikrom-¡Mi magt de rotación es imparable! 


31 vió como un viento cortante giratorio circulaba el brazo de Zikrom.


-¡Quiero que me pidas perdón!-exigió Zikrom.


El sujeto sentado lo observó durante unos instantes. Tras esto, soltó una carcajada.


-Lo siento amigo, pero en verdad tu corbatín se ve muy estúpido-le dijo a Zikrom entre risas.


31 notó como Zikrom apretó sus dientes y unas venas asomaban en su frente. 


-¡No digas que no te advertí, imbécil!-Zikrom se abalanzó sobre el sujeto sentado con el aire cortante-¡Muere!


31 notó como unos pequeños números verdes salieron disparados de los dedos del sujeto sentado hacia Zikrom. El viento cortante de Zikrom desapareció de la nada y Zikrom cayó de cara hacia la mesa destrozada. 


-¿Que tal esa técnica? La llamo “Syntax Error”-el hombre se puso de pie y caminó sobre el cuerpo de Zikrom. Esto hizo que Zikrom se enfadara aún más. 


-¡Hijo de perra!-Zikrom se levantó y se dispuso a darle otro golpe al sujeto.


-¿Tú no aprendes verdad?-le dijo el sujeto con desgana-Tú te lo buscaste. “Freeze”.


Un cubo de pequeños numeritos verdes encerró a Zikrom, quien se quedó inmóvil en su misma pose de ataque. 


-¡Bueno, me voy!-le dijo el sujeto a la dueña del establecimiento-¡No pienso pagar! Entregue a ese sujeto a La Discordia por los daños a su local. No debe tardar mucho en descongelarse. Quizá 10 segundos más. 


31 observó como el sujeto se dirigía a la salida, mientras llegaba a una conclusión: Lo quería en su facción. Rápidamente, 31 se levantó de su asiento y fue a perseguir al sujeto. A sus espaldas, 31 escuchó como Zikrom volvía a maldecir.


-¡Te mataré maldito!-Zikrom se dirigio hacia el hombre con furia. 


Con un simple movimiento de dedos, 31 salpicó un poco de veneno hacia Zikrom.


-¡Aaargh, duele!-exclamó Zikrom mientras se tocaba el brazo en el suelo, revolcandose y llorando.


“Ni siquiera fue para tanto” pensó 31 “Apenas le cayeron 2 gotas”. 31 se dió la vuelta para hablar con el sujeto, pero éste ya estaba fuera del establecimiento. 31 fue rápidamente hacia el.


-¡Oye, tú!-le gritó 31 al sujeto-¿Como te llamas?


-Aldo. 


El sujeto siguió caminando, ni se dio la vuelta para ver a 31. 


-¡Yo me llamo 31!-exclamó 31 mientras se acercaba a Aldo.


-Que bien.


Aldo siguió caminando. 31 no estaba acostumbrado a que lo ignoraran. 


-¡Alto ahí!-31 le puso una mano en el hombro a Aldo, quien se volteó fastidiado.


-¿Que quieres?-le preguntó.


-¡Únete a mi facción!-le gritó 31 con ojos brillantes de emoción. 


-No.


31 hizo una rabieta.


-¿Por qué no?-31 dió saltitos de protesta. 


-No me llevo bien con las personas-le dijo Aldo-No me interesa. 


Aldo siguió caminando. La siguiente media hora se puede resumir en 31 gritándole “¡Únete a mi facción!” y Aldo respondiéndole secamente “No”. Siguieron así durante unos minutos más mientras caminaban sin rumbo hasta que finalmente Aldo dió un giro brusco, sus tentáculos apuntaban amenazantes hacia 31 y Aldo tenia una expresión bastante enojada.


-¿¡Si me uno a tu facción me dejarás en paz!?-gritó Aldo con furia.


-Por supuesto que si-respondió 31 con ojos brillantes de emoción-Tendrás tu propia habitación y nadie te molestará. 


-Está bien-Aldo soltó un prolongada suspiro-Pero te aviso desde ya que si la situación se pone fea, no cuenten conmigo para salvar a ninguno de ustedes. No soy ningún héroe. 


-De acuerdo-le dijo 31.


-¿Como se llama tu facción?


-La Chatarrera-respondió 31 con orgullo.


Aldo se puso por un momento los lentes triangulares verdes. 


-No la encuentro en la base de datos. 


31 rió avergonzado.


-Somos una facción pequeña y nueva, ¡pero te aseguro que llegaremos a la cima!-le dijo 31 con determinación-¡Trabajaremos muy duro por escalar en el nuevo mundo hasta contemplar nuestra era!


Aldo suspiró.


-Si, lo que tú digas. Llévame a tu facción.


-¡Por supuesto!-exclamó 31. Ambos se pusieron en camino-Por cierto, ¡tu magt es increíble! ¿Que tipo usas?


-Uso magt de códigos-respondió Aldo, sonriente-Me es muy útil en mi dia a dia. 


-¡Genial!-31 estaba muy feliz-¡Te presentaré a los otros miembros, vamos hacia La Chatarrera! 




#2086

Salvaic se quedó paralizado ante su presencia. El Rincón era el lugar mas famoso de peleas clandestinas. La facción Goleiros manejaba El Rincón, y lo habrían al resto del mundo. Repartían dinero para el ganador, y de vez en cuando reclutaban miembros para su facción. Salvaic tenía enfrente al tipo que había destrozado a su rival en el anterior combate. No había tenido piedad. Había tomado el dinero y se dirigía a la salida, cuando Salvaic se armó de valor y lo detuvo para hacerle la propuesta de unirse a La Chatarrera. “Es un monstruo” pensó Salvaic. Al tenerlo en frente, resultaba aún más evidente lo poderoso que era este tipo. Su cantidad de vold era inhumana.

-¿Unirme a tu facción?-el sujeto se dirigió a Salvaic con una mirada asesina.


Salvaic no pudo evitar tragar saliva. Ese tipo, aunque fuera más bajito, imponía demasiado. Salvaic lo analizó bien. Tenía el pelo teñido de un color blanco amarillento, sus ojos eran negros como un averno, llevaba unos guantes negros en cada mano, un polo celeste y un pantalón corto blanco. Rayo levantó la mano rápidamente. Salvaic cerró los ojos y se cubrió la cara, prepárandose para el golpe. 


-¡Suena genial!-Salvaic observó incredulo como el sujeto, antes intimidante, rebosaba de emoción, elevando sus brazos al suelo. Parecía un niño-¡Claro que si! ¡Siempre quise ser parte de una facción!


“¿Que? ¿Que? ¿Que? ¿Que carajos está pasando?” Salvaic seguía tratando de procesar el giro de 360 grados que había dado la situación. 


-¿Y hay miembros fuertes?-preguntó el sujeto con una mirada expectante llena de felicidad e inocencia. 


-Si, bastantes-le dijo Salvaic.


El sujeto dió saltós de alegría. 


-¡Viva!-exclamó-¡Que emoción! 


Salvaic no podía dejar de pensar que era un tipo muy extraño. 


-Por cierto, ¡me llamo Rayo!-se presentó el sujeto-¿Tú como te llamas?


-Eeee… Me llamo Salvaic.


-¡Increíble! ¡Ya quiero llegar a la facción! ¡Quiero conocer a todos los miembros! ¡Que emoción!-Rayo daba vueltas en su sitio.


“Tiene mucha energía” pensó Salvaic. 


-¡Vamos! ¡No hay tiempo que perder!-le insistió Rayo. 


Salvaic y Rayo abandonaron El Rincón y tomaron camino hacia el cuartel de La Chatarrera. 


-¡Por cierto, uso magt de carga!-Salvaic no lo había notado antes, pero Rayo tenía un tatuaje de un rayo en su brazo derecho-Puedo absorber electricidad y luego liberarla en potentes descargas con cualquier parte de mi cuerpo. ¡Soy como una batería humana!


-Es impresionante-le dijo Salvaic.


-¿Y cual es tu magt?-preguntó con curiosidad Rayo.


-Te lo cuento en el camino. 




#9264

Sancho odiaba conducir. Manejaba con dificultad un coche mientras atravesaba las cuevas llenas de estalagmitas y estalactitas de El Valle del Fuego. La rocosa superficie hacía rebotar el coche, haciendo que sea aún más difícil de controlar. “Odio esto” pensó Sancho, “Maldita sea”. El coche rebotaba y rebotaba, hasta que finalmente Sancho vio el azul del cielo. Una vez superado el terreno rocoso y obstáculos de las cuevas, tocaba un nuevo desafío. El sendero que atravesaba la montaña llena de arbustos y árboles tenía unas vueltas y giros muy complicados de controlar. “En una de estas malditas vueltas voy a volcar el coche” pensó Sancho, “Carajo”. 


Mientras Sancho atravesaba aquel terreno selvático, no pudo evitar pensar en su hijo. Lorenzo había muerto a manos de un cazarrecompensas contratado por La Discordia llamado Yose. Y había sido culpa de Sancho. Sancho le había dado un buen golpe a un idiota que tenía relaciones con La Discordia. En lugar de encerrarlo en la prisión de máxima seguridad de La Discordia, El Refugio, a modo de castigo fueron por su hijo. Sancho jamás perdonaría a La Discordia por esto, y tampoco se perdonaría a él mismo. En los 15 años de vida de Lorenzo, Sancho jamás pudo ser el padre que él necesitaba. Siempre exigiéndolo más, poniéndole presión, hacerlo entrenar hasta el cansancio, Sancho se odiaba a si mismo por no haber sido el padre cariñoso que Lorenzo se merecía. 


Por estar atrapado en sus pensamientos, Sancho no pudo ver a tiempo el violento giro que se avecinaba. En cuanto giró el volante para evitar caer por la montaña, perdió el control del coche. El coche volcó, y empezó a rodar violentamente, destruyéndose con cada impacto. “¡Mierda!” Cuando el coche dejó de rodar, Sancho logró salir a duras penas. Estaba lleno de cortes y contusiones. Al alzar la vista, vió a un pequeño perro humanoide estupefacto contemplando el accidente. Al notar que Sancho lo observaba, el pequeño perro humanoide se escondió rápidamente detrás de una roca (algo inútil, ya que la mitad de su cuerpo aún seguía visible). 


-¡L-largo!-un débil grito del perrito humanoide con voz chillona sorprendió a Sancho-¡F-fu-fuera de aquí!


Sancho logró ponerse en pie pese a todo el dolor que sentía. Con el coche destrozado sería imposible volver a pie. 


-¡Espera!-Sancho se dirigió hacia el perro humanoide-No tengas miedo, ¡Necesito tu ayuda!


El perro humanoide asomó un poco la cabecita, con miedo.


-¿Q-que clase de ayuda?


-¿Conoces algún atajo para poder salir de El Valle de Fuego? Mi coche está estropeado y no puedo volver a pie. 

El pequeño perro humanoide salió tímidamente de detrás de la roca. 


-S-si… Yo conozco una ruta rápida y segura, señor-le dijo a Sancho-Con gusto puedo guiarlo.


-Te lo agradezco muchísimo-le dijo Sancho con la mejor de sus sonrisas-En verdad muchas gracias por tu…


El cerebro de Sancho se quedó en blanco un momento. La razón de que estuviera ahí era para hacer un reclutamiento. No podía regresar con las manos vacías. No quería decepcionar a 31, más aún después de todo lo que había pasado. Sancho observó al perro humanoide con malicia. Pero no tenía por qué regresar con las manos vacías. Sancho se acercó rápidamente al perrito. 


-Oye amiguito… ¿No te gustaría venir conmigo y unirte a mi facción?-le dijo con una sonrisa.


Sancho y el perrito se quedaron en silencio unos segundos, mirándose el uno al otro.


-¿Que es una facción?-preguntó el perrito.


Sancho se atragantó con su saliva. 


-¿¡No sabes que es una facción!?


-No.

Sancho lo meditó unos instantes mientras observaba al perro humanoide. De baja estatura, parecía un cachorro. Se asemejaba a un labrador retriever claro, aunque bastante sucio. 


-¿Sabes lo que es el magt?

Al perro se le iluminaron los ojos.


-¡Si! ¡Eso si conozco! Yo también se usar magt. Yo uso magt de perro.


“Eso explica su apariencia” pensó Sancho. 


-Pues una facción es como una manada, donde puedes jugar con los demás todo lo que quieras, ¡y hay bastante comida!-le explicó Sancho al perro. 


El perrito no pudo evitar sacar la lengua para babear.


-¡Que bien! ¡De acuerdo, señor! ¡Me uniré a su facción!-Sancho notó que al perrito se le movía la colita, en señal de felicidad. 


-No me digas señor-le dijo Sancho-Me haces sentir viejo.


-Está bien señ… Si.


-...


-...


-Me llamo Sancho.


-Yo me llamo Hero-le dijo el perrito, con inocencia-Tengo 15 años.


-¿Eso en años humanos no es como 1 año?


-...


-...


-Está bien, Hero-le dijo Sancho-Guíame hacia esa ruta que mencionaste, y de ahi yo te llevaré al cuartel de mi facción.

-¡De acuerdo, señor!