Capítulo 11
Relámpago
#9264
Sancho y Salvaic escucharon un sonido similar al de un relámpago desde dónde habían venido.
-Parece que Aldo está en problemas-dijo Salvaic.
-No te distraigas-le dijo Sancho, mientras ambos corrían por el bosque en busca del equipo Ballena-Tenemos que encontrar al equipo rival y quitarles su gema.
-Ya sé, ya sé…-le dijo Salvaic-Pero Rayo es un tipo muy rudo, ¿Aldo estará bien?
-Estará bien-dijo Sancho, serio-Ahora ya guarda…
Ambos se detuvieron al ver una figura salir de entre las sombras de los árboles. Era Luisito.
-Hola, Sancho. Salvaic-les dijo.
-“Llamas del infierno”-dijo Salvaic, mientras lanzaba una bola de fuego negro en dirección a Luisito.
Luisito con un rápido movimiento de brazos formó su característica D. La bola de fuego negro se destruyó al impactar con el escudo de plasma.
-¿Por qué tanta agresividad?-preguntó Luisito con una sonrisa.
En eso, Sancho notó algo raro. Una espesa niebla comenzó a salir desde detrás de los árboles. Venía de todas direcciones. Rápidamente cubrió toda la zona. “No puedo ver nada” pensó Sancho mientras la niebla le permitía ver la sonrisa de Luisito cada vez menos.
-“Niebla del mar”-susurró una voz desde las tinieblas.
-Debe ser una habilidad de Sharker-le dijo Sancho a Salvaic, mientras se ponía en guardia-No te separes, estate atento.
Sancho acababa de pronunciar esas palabras cuando un corte de plasma en forma de X voló en su dirección. Sancho pudo reaccionar a tiempo, tomó a Salvaic del pelo y logró llevarlo al suelo, esquivando el ataque a duras penas. Sancho había recibido un pequeño corte en la mejilla. Una gota de sangre recorrió su rostro hasta su mandíbula. “Mierda” pensó Sancho “¿Que puedo hacer en una situación como esta?”
-Usar “Ángel caído” me consume mucho vold-le dijo Salvaic-Prefiero evitar esa opción. Debe haber algo más que podamos hacer.
-Tú vete corriendo-le susurró Sancho-Y protege la gema. Yo me encargo de este par.
Salvaic asintió y salió corriendo lo más rápido que pudo.
Como esperaba, una X salió volando en dirección a Salvaic. Sancho aprovechó ese momento para dirigirse hacia el lugar del que había sido lanzada la X. Logró darle un buen puñetazo a Luisito antes de que éste reaccionara.
-¡Tú ve por Salvaic, Sharker!-gritó Luisito-¡No te preocupes por mi!
No hubo respuesta, pero la niebla fue gradualmente desapareciendo.
-Sharker tiene la gema, ¿verdad?-le preguntó Sancho a Luisito.
Luisito sonrió con viveza.
-¿Y cómo sabes que yo no tengo la gema?
-No eres tan tonto como para enfrentarte a mi teniendo la gema, teniendo en cuenta que yo uso fuerza bruta-le dijo Sancho-Sé que no la tienes.
-Impresionante-le dijo Luisito-¡Basta de hablar!
Con un rápido movimiento de brazos, Luisito lanzó una X hacia Sancho. Sancho saltó hacia un lado y rodó. La X impactó contra un árbol cercano. El árbol se partió a la mitad. Sancho y Luisito tuvieron que esquivar el gran tronco que caía sobre ellos. El estruendo hizo que todos los pájaros del bosque salieran volando.
-Yo también sé que tú no tienes la gema-le dijo Luisito-De lo contrario, hubieras salido corriendo en lugar de Salvaic para proteger la gema. Salvaic la tiene.
-¿Entonces qué haces aquí conmigo?-le preguntó Sancho, mientras estiraba un poco los brazos.
-Es simple, solo debo entretenerte hasta que Rayo venga hacia aquí. No tengo dudas de que vencerá a Aldo y luego te vencerá a ti. Entonces seremos cuatro contra dos… Un momento, ¿dónde está Hero?
-Eso me gustaría saber a mi también-suspiró Sancho-Pero debo decirte, hay un pequeño fallo en tus cálculos.
Luisito lo observó unos instantes.
-¿Si?-preguntó-¿Cuál?
-Nunca me vencerás en un uno contra uno-respondió Sancho con voz firme mientras adoptaba una postura de pelea.
-Oh, descuida-le dijo Luisito, sonriendo de manera pícara-No soy tan arrogante.
Sancho se desconcertó un instante y el grito de Luisito lo desconcertó aún más.
-¡Ahora!
Desde las copas de los árboles, decenas de monos ardilla emergían de nubes de humo y caían hacia su dirección. El grito de los monos era ensordecedor. Sancho golpeó a uno que se desvaneció en una nube de humo al recibir el golpe. Le dió patadas a dos más. Pero lo comenzaban a superar. Se trepaban por su espalda y lo arañaban. Sancho sintió un estallido de dolor mientras decenas de uñas atravesaban la piel de su espalda. En eso, una X voló hacia su dirección. Sancho hizo su mejor esfuerzo por esquivarla, pero aún así su pierna derecha recibió el daño. Sancho gritó de dolor. La X había acabado con varios monos también, pero seguían apareciendo más desde las copas. Sancho observó su pierna. El corte era profundo. Cada pisada era una puñalada en su pie. Sancho aplastó su espalda contra el tronco de un árbol. Detrás suyo un gran nube de humo emergió, indicando la desaparición de los monos en su espalda. “Estoy en problemas. Con solo el 1% no me basta” pensó Sancho mientras trataba de idear un plan. Huía de los monos mientras trataba de acercarse a Luisito. Logró lanzar un golpe, pero fue fácilmente detenido por la D. Sancho observó sus nudillos ensangrentados, pensando en cómo podría salir de esta.
-Lo siento Sancho-dijo Luisito-esto se termina aquí.
Una X se dirigió nuevamente hacia Sancho, mientras una nueva oleada de monos caía del cielo.
-Hasta aquí llegué…-murmuró Sancho.
***
-Eres muy lento.
Sancho le dió una patada en el estómago. Escupió sangre y lloraba.
-Levántate-le dijo Sancho, sin inmutarse-El mundo real no será gentil contigo.
No hubo respuesta. Si a algo Sancho le molestaba, era que no le respondiera. Lo tomó del cabello, y lo levantó a la fuerza. Lo miró fijamente. Lloraba desconsolado.
-¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?-decía, mientras lloraba.
-Eres muy débil. En el mundo de afuera, debes demostrar que eres fuerte.
-Quiero parar…-decía, entre lágrimas-Por favor… quiero parar, papá.
Sancho no soportaba que se quejase. Era muy débil. Debía castigarlo por eso. Sancho le dió un puñetazo en la nariz a su hijo.
Lorenzo chillaba de dolor.
-Debes aprender a ser fuerte. Y será a las buenas, o a las malas.
***
“¿Por qué me acuerdo de esto ahora?” pensó Sancho. La X le había rozado el abdomen. Un tajo en diagonal estaba en sus costillas, en una línea roja de sangre. Sancho estaba sentado, rendido, apoyado en el tronco de un árbol. Tosía torpemente. Trataba de parar el sangrado en su abdomen, sin mucho éxito.
-No morirás con esto, ¿verdad?-le preguntó Luisito-No quiero matarte, solo quiero que te quedes inconsciente. ¡Siguiente oleada, Román!
Sancho escuchó los gritos de los monos. Si perdía más sangre seguro quedaría inconsciente. Todo acababa ahí. No había podido ayudar a su equipo. Perderían por culpa de su debilidad. Casi querría que alguien fuera a salvarlo. “Que patético” pensó Sancho “Nadie vendrá a salvarme.” Sancho cerró los ojos y se preparó para el ataque de los monos ardilla. En eso, una vocecita lo sacó de sus pensamientos.
-¡Yo lo salvaré, señor!
Sancho alzó la mirada y vio como un perrito saltaba desde los arbustos hacia su dirección. Era Hero. Los monos aterrizaron a unos metros de Sancho. Hero también aterrizó de su salto… y se torció una patita. Sancho, Luisito y los monos ardilla observaron estupefactos a Hero mientras lloraba de dolor.
-Estoy perdido-logró decir Sancho.
Los monos recuperaron la noción y se dirigieron al ataque. Hero se apoyó en cuatro patas delante de Sancho.
-¡“Ladrido de perro”!-exclamó.
Hero ladró.
-¿Qué carajo?-Luisito miró desconcertado (al igual que los monos), como una caquita salía de la parte trasera de Hero.
Hero de alguna manera logró ponerse colorado.
-Este… deben ser los nervios… es mi primera pelea-dijo, excusándose.
Los monos se reían con fuerza. Hero tomó aliento y volvió a ladrar. Esta vez, el ladrido liberó una onda sonora que se escuchó hasta en la fortaleza. Los monos salieron despedidos mientras se desvanecían en nubes de humo. Luisito también recibió el choque de la onda y salió volando hacia la rama de un árbol. La rama se partió y Luisito cayó al suelo. Le sangraban los oídos por el sonido ensordecedor del ladrido. Sancho abrió los ojos como platos mientras observaba a Hero.
-¡Si!-exclamó el perrito mientras movía la colita con felicidad-¡Lo logré!
#8086
-Estás demente-le dijo Aldo a Rayo luego de que Rayo se volviera a liberar de “Freeze”.
Rayo reía casi que con locura. Sus piernas emanaron pequeñas descargas y se impulsó a gran velocidad hacia Aldo. “Si vuelvo a usar “Freeze” gastaré mi vold en poco tiempo” pensó Aldo “Esa ya no es una opción”.
-¡“Impacto Tesla”!-gritó Rayo mientras la electricidad recorría su brazo derecho.
-“Syntax error”-Aldo se vio obligado a cambiar de táctica.
La electricidad que recorría a Rayo súbitamente se desvaneció. El puño recargado de descargas que iba dirigido hacia Aldo impactó en su mejilla solamente como un puño normal. Rayo estaba claramente desconcertado.
-¿Qué fue eso?-preguntó Rayo mientras observaba sus manos, sin entender lo que había pasado.
Aldo aprovechó el desconcierto para lanzar una patada hacia Rayo. Rayo logró bloquearla con su brazo.
-¡Oh, ya volvió!-Rayo posó su mano libre sobre la pierna de Aldo y liberó una descarga eléctrica que adormeció la pierna de Aldo.
Aldo usó uno de sus tentáculos para darle una bofetada a Rayo. Rayo lo soltó mientras se acariciaba la mejilla. “¡Mierda!” pensó Aldo, tenso “No siento mi pierna izquierda”.
-¡Ahora sí te tengo!-exclamó Rayo con alegría, mientras se dirigía hacia Aldo a toda velocidad.
Aldo aún tenía un último as bajo la manga con el poco vold que le quedaba.
-“Lag”.
Rayo se tropezó.
-¿Qué es esta sensación?-preguntó Rayo al ponerse de pie-Me siento… pesado… y lento…
Aldo observó como a Rayo le costaba moverse. “Lag” era una técnica que hacía que los movimientos del oponente se sintieran pesados e imprecisos. “¡Esta es mi oportunidad!” pensó Aldo, mientras avanzaba hacia Rayo. Sus tentáculos se preparaban para asestar el golpe final “¡Debo acabarlo ahora!”
-No… tan… rápido-dijo Rayo.
Sin moverse de su sitio, apuntó su dedo índice hacia Aldo.
-“Dedo relámpago”-dijo Rayo, y una pequeña descarga eléctrica salió volando hacia Aldo.
Aldo la recibió de lleno en el pecho. No dolía mucho, pero le entumecía los músculos. Rayo seguía sin moverse de su sitio, pero seguía disparando esas balas eléctricas desde su dedo. Aldo consiguió esquivarlas y se acercaba a Rayo. Cada vez más. “¡Es ahora o nunca!” Con sus cuatro tentáculos, Aldo le propinó un buen golpe en el abdomen a Rayo. Rayo salió despedido por el impacto y escupió saliva. “Lo logré…”
-Eres muy fuerte-dijo Rayo, tosiendo torpemente mientras se levantaba-¿Pero ya no te queda mucho vold, no es así?
Aldo no pudo reaccionar a la velocidad de Rayo. Recibió el puño eléctrico directamente en la cara y salió volando. Aldo escupió sangre. Rayo estaba de pie en frente suyo sonriendo, amenazante.
-¿Soy más resistente, lo ves?-dijo Rayo extasiado, mientras agarró a Aldo del manto con una mano-Tus técnicas son poderosas, pero usar tanto vold también te afecta, ¿verdad?
Pequeñas descargas eléctricas invadieron el aire alrededor de ellos.
-¡Pues a mi aguantar se me da muy bien!-gritó Rayo entre risas mientras liberaba la mayor cantidad de electricidad hasta ahora sobre Aldo.
Aldo se retorció.
-¡Desgraciado!-logró decir, sonriendo a pesar del dolor.
Era imposible de aguantar. Dentro de poco se desmayaría. “No tengo suficiente vold para usar “Firewall”, pero quizá… pueda usar el poco vold que me queda para hacer una versión incompleta.
Aldo estiró la mano a duras penas, mientras la electricidad recorría sus huesos. Un cubo de códigos encerró a Rayo.
-¿Otra vez?-exclamó Rayo, frustrado.
-Este no será tan fácil de romper-le dijo Aldo sonriendo, mientras salía humo de su ropa por la descarga recibida. Tenía quemaduras por todos lados-Te detendré aquí hasta que termine la prueba.
Rayo lo observaba, rabioso. Aldo lo miró con una sonrisa desquiciada, similar a la de Rayo.
-¡Yo gané, idiota!-gritó entre risas de lunático mientras se recostaba en el césped.
“Carajo, no quería usar esta técnica…” pensó Aldo “Consume muchísimo vold, no podré mantenerla mucho tiempo. Quizá pueda mantenerla unos minutos más.” Aldo miró al cielo, tratando de no desmayarse mientras Rayo gritaba enojado dentro del cubo. “Por favor equipo, ganen”.
#1975
Sharker había seguido sigilosamente a Salvaic. Notó que Román lo había alcanzado desde las copas de los árboles. “Luisito ya debe haber ganado” pensó. Salvaic aún no lo había notado. Todo marchaba según el plan. Si las cosas se complicaban, Román daría la señal y el equipo Ballena vendría a ese lugar. Sharker decidió salir de su escondite. Salvaic lo sintió y volteó rápidamente. Por unos instantes, ninguno dijo nada.
-Sé que tienes la gema-dijo Sharker finalmente-Dámela.
-¡No quiero!-gritó Salvaic mientras lanzaba una bola de fuego negro-¡“Llamas del infierno”!
-“Modo depredador”-dijo Sharker, apoyándose con las manos también en el suelo, como una bestia.
Sharker sintió como su velocidad aumentaba y sus reflejos se agudizaban. Esquivó fácilmente el ataque de Salvaic y se lanzó a la carga. Lanzó una serie de rápidas patadas. Todas impactaron. Sharker no se detuvo. Lanzó un golpe. Y otro. Y otro más. Con un movimiento rápido con su pierna, Sharker logró tumbar a Salvaic. Sharker se disponía a robar la gema cuando sintió que algo le atravesaba el hombro. Una especie de medialuna de fuego negro estaba incrustada en su hombro. Salvaic sonreía y se quitó a Sharker de encima con una patada. La medialuna desapareció. Sharker se tomó unos momentos para recuperar el aliento y volvió a arremeter.
Patada. Otra patada. Y una tercera. Su combo no se detenía. Salvaic no podía hacer nada más que tratar de bloquear sus ataques, cosa que era imposible a la velocidad que se movía Sharker. Salvaic tenía la cara hinchada por la cantidad de golpes que había recibido de Sharker en tan poco tiempo. Salvaic se mantenía en pie a duras penas. Ahora era el momento. Sharker estiró la mano para tratar de robar la gema, cuando de pronto Salvaic logró reaccionar y lanzó una patada. Sharker la esquivó, pero aún así era sorprendente que Salvaic hubiera podido reaccionar a tiempo.
-¡Ya me acostumbré!-exclamó Salvaic con una sonrisa-¡Ahora dime quien de tu equipo tiene la gema!
Sharker apretó los dientes y se lanzó de nuevo al ataque. Trató de tumbarlo nuevamente, pero Salvaic saltó a tiempo y le lanzó otra bola de fuego negro. Sharker dobló su espalda para poder esquivarla. La bola de fuego negro rozó su sudadera, por lo que se quemó un poco. Por culpa del movimiento brusco, parte de la gema se vio desde su bolsillo. Salvaic abrió los ojos como platos. Señaló a Sharker.
-¡Tú tienes la gema! ¡Tú tienes la gema!-gritaba.
Sharker escondió la gema nuevamente. No podía usar “Niebla del mar” nuevamente, ya que consumía mucho vold y el “Modo depredador” drenaba constantemente el poco que le quedaba. Debía finalizar esto ahora o concentrar sus últimas fuerzas para escapar.
-¡A ver si esquivas esto!-exclamó Salvaic mientras juntaba las palmas de sus manos-¡“Puerta al inframundo”!
Desde la posición de Salvaic, unas poderosas llamas de fuego negro avanzaron hacia Sharker desde el suelo. Sharker no pudo esquivar a tiempo y se quemó ambos pies. Sharker trató de apagar el fuego negro que quedaba en su pies.
-¡Ahora es mi momento!-gritó Salvaic mientras se dirigía a Sharker-¡Dame tu gema!
#1999
Román observaba sin saber qué hacer. Sharker estaba tumbado en el suelo y Salvaic se dirigía hacia él para quitarle la gema. Había gastado demasiado vold en todos los monos ardilla que había invocado antes. Román se sentía como un cobarde. Había escapado y había dejado a Luisito solo contra Sancho y Hero. Tenía que hacer algo. No quería que su equipo pierda por su culpa, ¿no es así? Quería dejar de ser una carga, ¿verdad? ¿Entonces por qué le temblaban las piernas? Fué el único que no reclutó a nadie, abandonó a Luisito y ahora estaban a punto de perder y él no podía hacer nada. Si daba la señal, sus compañeros no llegarían a tiempo. Salvaic ya estaba muy cerca de Sharker. “¿Que hago? ¿Que hago?” pensó Román mientras gotas de sudor recorrían su rostro. Román golpeó sus piernas. “¡Muévanse, piernas! ¡Dejen de temblar!” Entonces recordó por qué estaba ahí en primer lugar. 31 le había salvado la vida en aquel laboratorio, y luego lo había reclutado para su facción. A él, a alguien sin ningún talento ni valor. Y ahora 31 lo estaba observando. No podía decepcionarlo. Quería dejar de sentirse como alguien patético que no puede hacer nada. Respiró profundamente, cerró los ojos, y extendió la palma de su mano. Una nube de humo liberó a un primate. Pero no a un mono ardilla.
-¡Ahora es mi momento!-gritó Salvaic mientras se dirigía a Sharker-¡Dame tu gema!
En eso, una tela de araña le envolvió el brazo y lo retuvo. Salvaic giró la cabeza desconcertado, y vio a un mono araña morado. La tela de araña que salía de la boca del primate era muy resistente.
-¿Qué carajo es esto?-preguntó Salvaic.
Román descendió de los árboles y aterrizó junto a Sharker, que seguía en el suelo.
-¡Román!-exclamó, sorprendido.
Román adoptó una postura de combate, mientras Salvaic trataba de liberarse de la tela de araña.
-¡Ya no quiero ser una carga!-gritó Román, firme-¡No tendrás nuestra gema!