Capítulo 12
Resultado
#2086
Salvaic observaba estupefacto como Román se plantaba ante él con posición de combate. Era completamente diferente al Román tímido que había conocido en su primer día en la facción. Román tenía una expresión determinada. Salvaic notó que igualmente a Román le temblaban los puños. “Increíble” pensó Salvaic “Tiene miedo, pero aún así está aquí, parado frente a mí, dispuesto a dejarlo todo”.
-Es inútil, Román-dijo mientras trataba de zafarse de la tela de araña que envolvía su brazo-No puedes vencerme.
-¡Igualmente no me rendiré!-gritó Román, mientras lanzaba puñetazos al aire, de los cuales aparecían monos ardilla entre nubes de humo.
-¡“Llamarada infernal”!-Salvaic extendió ambas palmas de sus manos (la del brazo libre y la del que estaba apresado por la tela de araña). De sus manos, salieron olas de llamas a presión de fuego negro. El mono araña morado que lo apresaba se desintegró en una nube de humo, al igual que la tela de araña que rodeaba el brazo de Salvaic. La ola de llamas a presión de fuego negro de su mano libre iban dirigidas a Román, pero Sharker logró intervenir a último momento, empujando a Román a gran velocidad. Ambos esquivaron las llamas, pero el fuego continuaba saliendo de las palmas de Salvaic, como si fuera un lanzallamas.
Ahora con su otro brazo libre, Salvaic juntó ambas palmas para crear una ola masiva de llamas. Sharker estaba visiblemente más cansado que antes, probablemente se habían terminado los efectos del “Modo depredador”. En otras palabras, se había quedado sin vold. Salvaic supo que era su oportunidad de hacerse con la gema. Intentó exprimir al máximo su vold para hacer las llamas más intensas.
-¡Aléjate, Sharker!-gritó Román, mientras invocaba más monos ardilla. Pero era inútil. Los pequeños primates se desvanecían uno por uno en nubes de humo.
Salvaic no se detuvo. Era ahora o nunca.
-Sharker, ¿crees que aún puedas usar “Niebla del mar”?-le preguntó Román mientras esquivaba las llamas de fuego negro.
-No, lo siento-respondió Sharker mientras se lograba poner a cubierto detrás de un árbol.
-Espera… ¡Tengo una idea!-exclamó Román.
Salvaic hizo caso omiso a esos gritos de desesperación. “Me queda poco vold” pensó “Debo acabar con esto”. Las llamas a presión continuaron saliendo de las palmas de sus manos mientras Román lanzaba puñetazos aún más frenéticamente que antes. Cientos de monos ardilla se desvanecían en nubes de humo. “¿Pero que rayos está haciendo?” pensó Salvaic. Las llamas de fuego negro continuaron desvaneciendo a los primates en nubes de humo. “Un momento…” para cuando Salvaic se dió cuenta, ya era demasiado tarde “¡No, espera!”
Salvaic detuvo “Llamarada infernal”, pero el daño ya estaba hecho. El campo de visión de Salvaic estaba completamente nublado gracias a las nubes de humo que dejaron los cientos y cientos de primates. Había caído en la trampa de Román. En eso, un puño amarillo emergió de entre el humo y propinó un fuerte golpe al mentón de Salvaic. Salvaic perdió el equilibrio y cayó al suelo. Mientras las nubes de humo se disipaban, Román estaba de pie, triunfante. Román extendió el puño al cielo con una sonrisa.
-¡Lo hice!-exclamó-¡Lo logré!
La gema de Salvaic se había salido de su bolsillo y estaba visible en el suelo. Aún no se había roto. Sharker salió de detrás del árbol en el que se refugiaba para contemplar la victoria de Román. Salvaic logró alzar la mirada a pesar del mareo que le había causado el golpe de Román y vió a Sharker. “Lo siento…” pensó “Fin del juego.”
-“Tridente”-Salvaic extendió el dedo medio, índice y anular. De cada uno de sus dedos salió un poderoso disparo de fuego negro de largo alcance que viajaba a gran velocidad hacia el bolsillo de Sharker.
Sharker no pudo reaccionar a tiempo, y solo pudo ver como aquellos disparos iban hacia él. “Mi as bajo la manga” pensó Salvaic con una sonrisa “Soy un genio.” Pero ninguno de los tres disparos impactó en el objetivo. Antes impactaron en el brazo de Román, quien había logrado reaccionar a tiempo. Los disparos atravesaron el brazo de Román, dejándole tres huecos en el brazo. Román gimió de dolor. Su brazo logró desviar el tiro, y los disparos de fuego negro impactaron en el pecho de Sharker, quien cayó al suelo inconsciente. La gema de Sharker salió de su bolsillo y rodó en el suelo. No estaba rota aún. Román cayó de rodillas, al borde del colapso. Antes de desmayarse, tomó a Salvaic de la camiseta con sus tentáculos y juntó la palma de sus manos.
-“Mono aullador”-logró murmurar, antes de perder el conocimiento.
Salvaic observó atónito como una nube de humo aparecía a su lado. De ella emergió un primate de color rojo, con mirada triste. Salvaic lo miró a los ojos, tenía unos ojos penetrantes.
Entonces llegó el sonido. Un rugido ronco y profundo, casi humano, se arrastró entre los árboles:
«¡UOOOOOOH… UOOOOOOH… UOOOOOOH…!»
#2997
Rayo daba puñetazos a su jaula de códigos. Sin embargo, esta vez las descargas comunes no surtían efecto. Rayo observó a Aldo. A juzgar por su expresión, debía estar haciendo un esfuerzo descomunal por mantenerlo encerrado. “Mi vold tampoco es infinito” pensó Rayo “¿Debería usar esa técnica?” Rayo se detuvo un instante a pensar. El silencio se hizo pesar. El único ruido eran los jadeos de Aldo, que parecía cada vez más exhausto.
Un sonido grave quebró el silencio que había. No era un rugido. Tampoco era un grito humano. Era un aullido ronco y profundo que parecía salir de todas partes a la vez:
«¡UOOOOOOH… UOOOOOOH… UOOOOOOH…!»
A Rayo le costó un momento darse cuenta que es lo que era ese ruido. “¡Mierda!” pensó, agitándose “¡La señal!” Rayo observó nervioso a Aldo, quien parecía desconcertado por esos ruidos guturales. El sudor recorría la frente de Rayo. “¡Soy un imbécil!” Rayo cada vez se impacientaba más. Observó su jaula de códigos, desesperado. Su pierna derecha comenzó a recargarse de electricidad. “¿Sabes que?” pensó, enojado “¡A la mierda!”
-¡“Patada de 10,000 voltios”!
Rayo dio su patada más fuerte hacia su jaula. El impacto sonó como un relámpago furioso. Su prisión de códigos se destruyó en pedazos, para pesar de Aldo. Las descargas estaban en al aire. Aldo trató de detenerlo.
-¡No tengo tiempo para perder el tiempo!-gritó Rayo, colérico-¡“Paso relámpago”!
Con una velocidad fugaz, Rayo salió disparado hacia Aldo. Con un rodillazo en la cara Aldo cayó al suelo fuera de combate. Rayo ni se inmutó, corría por el bosque a toda velocidad mientras se ponía cada vez más y más nervioso. “¡Debo apresurarme!” cada salto en las ramas sonaba como un trueno. Las ramas se desprendían y caían al suelo. “¡Más rápido!” El sonido de un rayo. “¡Más rápido!” Un rayo. “¡Más!” Rayo. En eso, escuchó voces. “¡Estoy cerca!” Rayo se estaba sobrecargando de los nervios. “¡Aguanten! ¡Mierda! ¡Aguanten!” La destrucción que dejaba a su paso dejaban algo muy claro: El final de la prueba se acercaba.
#2022
«¡UOOOOOOH… UOOOOOOH… UOOOOOOH…!»
Los ruidos despertaron a Luisito. Le dolía la cabeza.
-¿Dónde…?
Entonces cayó en cuenta. Había sido vencido por Sancho y Hero. Y Román acababa de soltar la señal. Rápidamente se puso de pie, ignorando el dolor. Y corrió, y corrió, y siguió corriendo en dirección a los gritos.
#7952
31 no podía apartar la vista ni un segundo. La prueba estaba a punto de concluir. Desde lo alto observaba como Rayo se aproximaba a velocidad descomunal hacia Salvaic y los demás. Luisito también estaba muy cerca. Sancho también corría con todas sus fuerzas. Todo iba a terminar ahí. En el centro del bosque Polenta. Salvaic se quitaba el cuerpo inconsciente de Román de encima, y a duras penas se ponía en pie. Las piernas le temblaban por el cansancio muscular. Dio un paso y cayó al suelo. Al lado suyo estaba la gema del equipo Camarón. Intentaba ponerse de pie a pura fuerza de voluntad ya que el cuerpo no le respondía. Se mordía la lengua, y sangre le chorreaba de la boca. Rayo se avecinaba. Salvaic se logró parar nuevamente usando sus puños. Tenía los ojos puestos en solo una cosa: la gema del equipo Ballena, al lado del cuerpo inconsciente de Sharker. “Ya es tarde” pensó 31. Rayo había llegado, jadeante. Sancho y Luisito también.
-¡“Llamarada infernal”!-gritó Salvaic.
-¡“Patada de 10,000 voltios”!-gritó Rayo.
-¡“5%”!-gritó Sancho.
-¡“X”!-gritó Luisito.
“¡Mierda!” pensó 31, listo para dirigirse hacia allí a toda velocidad “¡Debo intervenir! ¡Tengo que parar esto!”
De repente, antes de que los 4 ataques colisionaran, un pequeño perrito color crema se asomó de entre los arbustos. Dió un arañazo al aire, y 3 cortes voladores viajaron hacia la gema del equipo Ballena.
31 aterrizó a velocidad supersónica en el área. Usando sus manos y pies, desvió los 4 ataques. Varios árboles fueron destruidos. En medio de todo el caos, Hero estaba sentado en el suelo, sacando la lengua y sonriendo. Enfrente suyo estaban los pedacitos de la gema del equipo Ballena.
-Buen chico-le dijo 31, acariciándolo-¡El equipo Camarón es el ganador!
#9264
Los que aún podían moverse habían ayudado a cargar los cuerpos inconscientes de los miembros. Sancho estaba de pie frente a la fortaleza, viendo el panorama. 31 repartía las curaciones de Ben a los necesitados. Aldo, Román y Sharker estaban inconscientes. Salvaic estaba sentado, tratando de no desmayarse. Rayo y Luisito parecían estar dentro de todo bien. No veía a Hero. En eso, sintió que algo le lamía la pierna. Al bajar la mirada, vió a Hero moviendo su colita con una sonrisa de oreja a oreja.
-Sueltáme-le dijo Sancho.
-No.
Sancho suspiró. Estaba muy cansado para discutir. 31 estaba curando las heridas de Sharker, quien logró recuperar la consciencia. La cara que puso desconcertó a Sancho.
-¡Chicos!-exclamó Sharker, nervioso-¡Se acercan 2 personas rápidame–!
Sharker recibió el impacto de lo que parecía ser una pequeña piedra rosa que lo dejó inconsciente nuevamente. Sancho se puso en alerta. Hero soltó gruñidos. Salvaic trató de ponerse de pie, pero un hilo rojo brillante le rodeó la pierna en un nudo.
-¡No puedo mover la pierna!-exclamó.
Sancho examinó la zona, tratando de localizar a los intrusos. Entonces los vio. En la cima de la fortaleza, habían dos personas de pie. El sol no dejaba a Sancho verlos bien. Saltaron desde lo alto y aterrizaron frente al grupo. Sancho ahora los distinguía bien. Eran un hombre y una mujer.
-Buenos días a todos-dijo el hombre-Me llamo Sergio. Ella es mi novia Valentina. Y hemos venido a acabar con ustedes.