Capítulo 13

Recado



#7952

31 observó a los intrusos. Sergio tenía ojos verdes como esmeraldas y un cabello de color rojo. Llevaba puesto una camiseta blanca sin mangas y un pantalón corto de color azul. Llevaba unos guantes de color blanco. Valentina tenía ojos color café y llevaba el cabello teñido de rubio. Llevaba puesto una camiseta negra también sin mangas con el diseño de una burbuja de chicle en el centro. Tenía un cinturón negro con hebilla de oro y un pantalón largo de color azul. Tenía puesta una manga independiente en cada brazo. No llevaban el manto de ninguna facción. 


31 alistó las garras y se tensó.


-¿Por qué vienen a atacarnos?-preguntó.


-No es nada personal-le respondió Sergio, entre risas-Solo nos darán un muy buen pago por este trabajo.


-¿Quién los envía?-31 se preparó para pelear. 


-¡Eso no te lo diré!-acto seguido, Sergio se abalanzó sobre 31.


-¡31!-Sancho se dispuso a ayudar, pero Valentina le dió una patada.


31 dió un zarpazo en dirección al rostro de Sergio, pero Sergio esquivó sus garras inclinándose hacia atrás. Sergio se deslizó por debajo del brazo de 31 y tocó la pierna de 31 con la palma de su mano. 31 observó de reojo a Sancho y a los demás. Dejó que ellos se encargaran de Valentina. Él se encargaría de Sergio. 


-Cometiste un gran error al venir a atacar mi facción-le dijo 31, amenazante. 


-Oh, ¿de verdad?-sonrió Sergio, pícaro. 


En eso, Sergio hizo un tirón al aire con su puño. 31 por alguna razón sintió como su cuerpo era atraído con fuerza hacia Sergio. Sergio propinó un puñetazo en la mejilla a 31, tirándolo al suelo.


-¿Como has…?-preguntó 31, desconcertado. 


-Llamo a esta técnica “Tirón vital”-le dijo Sergio. 


En eso, los vió. Hilos rojos de vold salían de los dedos de Sergio. Y estaban conectados al cuerpo de 31. 


-¿Cuál es tu magt?-le preguntó 31, poniéndose de pie. 


-Mi magt es bastante especial-alardeó Sergio-Uso magt de esencia. 


31 se quedó sorprendido. Nunca había oído de un magt así. En eso, el sonido de electricidad cargándose lo sacó de sus pensamientos. Era Rayo, quien estaba preparándose para atacar a Valentina. 


-Parece que mi chica está en problemas-dijo Sergio. 


31 notó como los hilos rojos brillantes que rodeaban a Sergio se unieron en un objeto sólido en su mano, similar a una espada. Era una aguja de costura gigante. 


-“Aguja de esencia”-dijo Sergio mientras empuñaba la aguja. 


Con gran velocidad, Sergio se dirigió hacia Rayo, y antes de que éste pudiera reaccionar, le atravesó el hombro con la aguja. Sin embargo, Rayo no sangró, y no habían rastros de ningún corte. 31 observó extrañado. La electricidad que rodeaba a Rayo se disipó. 


-Aaaayy, ¿Que es esto?-Rayo se encogió de hombros mientras observaba a Sergio y a Valen-¡Estamos siendo atacados! ¡Que miedoooo! ¡Que alguien me salve!


31, al igual que Sancho y los demás, se quedaron estupefactos. ¿Rayo tenía miedo? 31 observó la sonrisa de Sergio. Supo de inmediato que esto era obra de la aguja roja que tenía en su mano. 


-¿Que le hiciste a Rayo?-preguntó 31.


-Al atravesar a alguien con esta aguja, puedo cambiar sus emociones a voluntad-explicó Sergio mientras blandía su aguja. 


En eso, la aguja se desvaneció. El tono de voz de Sergio se volvió serio de pronto. 


-Pero eso no es divertido. 


Sergio movió su mano y los hilos que salían de sus dedos hacia un lado con brusquedad. 31 salió disparado hacia la fortaleza, y atravesó el muro. 31 sintió un par de costillas rotas. Los ojos de 31 rebosaban de rabia. “Voy a matarte” pensó. 




#2086

Salvaic observó como 31 salió despedido por los aires. “Mierda” Salvaic observó su pierna izquierda, que estaba rodeada en un nudo por un hilo rojo brillante “Sigo sin poder mover mi pierna, se siente muy extraño. Es como si no tuviera”. 


-Luisito, tendremos que encargarnos nosotros de la intrusa-ordenó Sancho.


-Entendido-dijo Luisito, serio.


-¡Yo también quiero ayudar!-reclamó Hero, detrás de Sancho.


-No, es muy peligroso, tú quédate atrás y no estorbes. 


-“Goma bala”-dijo la intrusa, llamada Valentina. 


Valentina escupió lo que parecía ser chicle de su boca, pero era una bola compacta. La bola de chicle viajó a gran velocidad hacia la cabeza de Sancho, quién la esquivó a duras penas. Salvaic observó cómo la bola de chicle impactó contra el muro de la fortaleza, pero rebotó y regresó incluso más rápido.


-¡Cuidado!-Salvaic trató de advertirle a Sancho. 


Sancho se sobresaltó, pero no pudo esquivar la bola de chicle, que impactó en su brazo izquierdo, atravesándolo y dejándole un hueco. Sancho hizo una mueca de dolor. Luisito usó “X”, y el ataque de plasma se dirigió a Valentina. 


-“Goma burbuja”-Valentina escupió un chicle más al suelo, que se expandió y la cubrió en una burbuja de chicle. 


El ataque de Luisito no pudo atravesar esa especie de escudo. “Carajo, soy inútil ahora” pensó Salvaic “Necesito encontrar una manera de liberarme de este hilo”. 


-¡Uaaaaah, que miedoooo!-gritó Rayo, haciéndose bolita en el suelo-¡Que alguien me rescate!


-Voy a usar mi 5%-dijo Sancho. 


Salvaic observó como Sancho comenzó a dar saltos en el suelo. Estiró ambas piernas y brazos, y contuvo la respiración unos momentos. Su polo se rompió. Sus brazos y piernas incrementaron en musculatura, y su cuerpo lucía unos increíbles abdominales. Sancho exhaló, y una nube de vapor salió de su boca. Los ojos de Salvaic se abrieron como platos. El Sancho flacuchento que conocía se había vuelto una persona completamente diferente. 


-Veremos si tu escudo rosa aguanta esto-dijo Sancho, apretando su puño. 


Sancho dio un puñetazo a la burbuja de chicle, que se hizo añicos. Valentina retrocedió, sorprendida. 


-No te vengas arriba. “Goma adhesiva”-Valentina escupió un chicle hacia la pierna de Sancho. El chicle se expandió, pegándose tanto al cuerpo como a la pierna de Sancho. 


-¡“X”!-Luisito lanzó nuevamente su ataque de plasma. 


Valentina logró esquivarlo, aunque el ataque logró impactar un poco en su cabello, cortándolo. 


-Te arrepentirás por eso-dijo Valentina, quien escupió otro de sus chicles bala hacia Luisito. 


Luisito logró esquivarlo tirándose al suelo, y giro en el suelo para evitar el rebote. 


-¡Mierda, ese disparo es muy veloz! ¡No me da tiempo a usar “D”!-se quejó Luisito. 


En eso, Salvaic observó cómo Sancho se quitaba los pantalones. 


-¿¡Qué estás haciendo!?-Salvaic se tapó los ojos.


-Su chicle está pegado a mi pantalón, no a mi pierna. Era lo que tenía que hacer-respondió Sancho. 


Salvaic observó el combate de 31 contra Sergio. 31 había recubierto ambas manos, como si fueran guantes, con un líquido morado que parecía ser veneno. 


-“Garra venenosa”-dijo.


“Ya veo” pensó Salvaic “Conque ese es su magt”. 




#7952

El veneno recorría ambas manos de 31, formando una especie de guantes en forma de garras. 


-Un solo corte de estos, y es tu fin-dijo 31-Veamos que gana, si tus hilos o mis toxinas.


31 se impulsó usando sus piernas para abalanzarse sobre Sergio a toda velocidad. Sergio jaló ambas manos hacia abajo, y el cuerpo de 31 cayó al suelo. Rápidamente, 31 se puso de pie y logró dar un zarpazo en el brazo de Sergio. El corte había sido profundo. “Bien” pensó 31 “El veneno debería hacer efecto en unos pocos minutos. Mientras el corte siga abierto, todo estará bien”. En ese momento, el corte comenzó a cerrarse.


-“Costura”-dijo Sergio, haciendo una mueca de dolor, mientras hilos rojos cosían su herida. 


-¡Ni lo pienses!-31 se abalanzó de nuevo, pero Sergio alzó su mano al aire, lo que hizo retroceder a 31. 


-¡Eso me dolió!-gritó Sergio, enojado-¡Estás empezando a cansarme!


-¡Olvídate del pago!-le gritó 31-¡Déjanos en paz y lárgate! ¡O juro que voy a matarte!


-¿Olvidarme del pago?-Sergio lo miró con una expresión de asco-En este mundo el dinero lo es todo. Vivo por el dinero. Mato por el dinero. ¡Renunciar al pago, es estar muerto!


Sergio juntó sus palmas, mientras los hilos rojos se entrelazaban rápidamente entre sí. 31 vió que estaban creando algo. Al finalizar, entre las palmas de Sergio yacía un peluche. 31 dió un paso hacia atrás del sobresalto al darse cuenta de que aquel peluche era idéntico a él. Llevaba su ropa, su pelo, sus aletas… Llevaba botones en vez de ojos. Era una versión de sí mismo en miniatura. 


-Mi magt consiste en manipular la esencia de los demás mediante hilos-dijo Sergio mientras sostenía al peluche de 31-La esencia de una persona es su identidad al completo. Todo lo que es, desde lo físico hasta lo más profundo de su ser… puedo manipular hilos que son básicamente todo lo que eres. Y puedo usarlos para crear esto. 


Sergio extendió el brazo, mostrando al peluche de 31 en su mano. 


-Éste está hecho con bastante prisa, y no he tenido mucho contacto contigo pero… puedo crear peluches que son copias de otras personas. Mientras más hilos de esencia recolecte de una persona, las copias serán más perfectas. No solo copiaré su apariencia o sus habilidades, ¡sino también su voz y personalidad!


31 observó con cuidado como los guantes de Sergio desprendían un aura roja brillante, al igual que el peluche, que ahora estaba flotando en el aire. Sergio extendió sus brazos, y el peluche empezó a crecer. A crecer y a transformarse. Al terminar, las costuras y los botones habían desaparecido. 31 se quedó en silencio mientras contemplaba a un monstruo verde de ojos amarillos. Era como verse en un espejo. Allí, delante suyo, se encontraba él mismo. Mirándolo fijamente. Con expresión hostil. 


-Creo que ya lo has deducido-dijo Sergio, sonriente-Vas a pelear contra ti mismo.